¿PERO… LOS MILITARES DAN INGLÉS? - David Richard Bettle profesor de inglés de la Academia de Caballería

MEMORIAL CABALLERIA 78

Varios 125 MISCELÁNEA ¿PERO… LOS MILITARES DAN INGLÉS? David Richard Bettle profesor de inglés de la Academia de Caballería Cuando me llamaron para ofrecerme un puesto como profesor de inglés en la ACAB mi primer pensamiento fue hacer la pregunta que, a lo largo de estos veintitantos años, he oído muchas, muchas veces: ¿pero los militares dan clases de inglés? Reconozco mi ignorancia de entonces, a pesar de llevar ya casi una decena de años en el mundo de la TEFL (Teaching English as a Foreign Language). Yo no tenía la excusa que pudiera tener un nativo británico monolingüe. Muchas veces, cuando salgo por la puerta principal de la Academia y me ve algún paseante, me parece ver en su cara (a lo mejor son cosas mías) curiosidad, así como preguntándose: ¿qué es exactamente lo que ocurre ahí dentro? Este hombre no parece militar (ni siquiera español). Y cuando comento a alguien que trabajo dando clases de inglés en la ACAB, lo habitual es que expresen cierta sorpresa, y no porque yo no parezca militar (acabo de cortarme el pelo). A pesar de las jornadas de puertas abiertas, exposiciones, conferencias y la proliferación de diversas actividades públicas que cada vez más a menudo organiza la ACAB, en mi experiencia la gran mayoría de los ciudadanos pucelanos no tienen una idea clara de lo que se lleva a cabo aquí dentro, ni quiénes ni cuántos son los alumnos, ni lo que estudian (aparte de «correr, disparar y desfilar »), y cuando les explicas que al margen de la táctica y las armas se estudian cosas como inglés, relaciones internacionales, telecomunicaciones, topografía, etc., normalmente se quedan sorprendidos, aunque enseguida caen en la cuenta de que las FA de España están integradas en operaciones internacionales e intuyen que nuestros hombres (perdón, efectivos) igual van a necesitar en algún momento dado comunicarse con otros militares y civiles extranjeros, y por lo tanto necesitarán al menos algo de inglés. Lo que muchos ignoran es que, hoy día, y desde hace tiempo ya, a un militar, sobre todo siendo oficial, le es más complicado ascender y acceder a puestos o comisiones «apetecibles » sin algún idioma extranjero acreditado, digamos, «en la recámara». Bueno, pero todo esto ya lo sabemos, ¿verdad? ¿Qué os voy a contar yo? Pues os quiero contar que impartir clases en la ACAB desde el punto de vista de un civil (y extranjero) ha sido y sigue siendo una experiencia sumamente interesante. Aunque a estas alturas entrar en los cuarteles es algo rutinario para mí, cada vez que cruzo el umbral (ver la versión en inglés, ¡todavía puedo pensar en inglés!) siento una mezcla de orgullo (propio y de vosotros) y un sentido de propósito (más pensamiento en inglés). Es decir, me motiva pensar que aportar mi grano de arena va a ayudar a alguien a ejercer mejor su (digna) profesión y así progresar. Debo añadir que, aunque siempre he recibido aquí un trato exquisito de mis jefes y compañeros, mi aventura no siempre ha sido «un lecho de rosas» (véase Bon Jovi y/o Revólver). Aunque es verdad que en mi vida laboral he trabajado en un montón de ambientes distintos, y no es que adaptarme a este mundillo especial fuera el gran reto de mi vida, pero sí que me chocaba al principio. Como anécdota, me acuerdo que en mi primer día en una «charla» (unilateral) con el jefe de estudios él me comentó que echaba en falta el periódico Times y me preguntó si poseía bombín, todo sin el más mínimo rastro de sonrisa. Así que tenía que pedir consejo, en ocasiones, a algún capitán accesible por ejemplo, sobre cómo actuar


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