OPERACIÓN L/H XX: REFLEXIONES DE UN JEFE DE SECCIÓN DE CABALLERÍA - Francisco Freire Rodríguez capitán de Caballería

MEMORIAL CABALLERIA 78

Empleo Táctico y Operaciones 76 OPERACIONES OPERACIÓN L/H XX: REFLEXIONES DE UN JEFE DE SECCIÓN DE CABALLERÍA Francisco Freire Rodríguez capitán de Caballería El arma de Caballería participa en la operación «Libre Hidalgo» en los sucesivos contingentes mediante múltiples tipos de aportaciones, tanto específicas de Caballería como genéricas, abarcando desde la propia brigada como base del contingente, hasta comisiones individuales en puestos de los diferentes cuarteles generales. Entre todas ellas, la aportación que se podría clasificar como la más característica e identificadora del Arma es la de la sección de caballería ligera acorazada, que rotación tras rotación monta en los VEC para constituir el elemento principal de la reserva de la brigada, al mismo tiempo que ejecuta tareas de reconocimiento y seguridad en favor de esta, convirtiéndose de este modo, y en definitiva, en la máxima representante de los valores y virtudes de la Caballería ante la BRILIB. LA SELECCIÓN DEL PERSONAL ES CLAVE El personal que participa en la operación debe cumplir los más estrictos requisitos de manera que sus capacidades superen en la mayor medida posible a la media de la unidad generadora. En estos momentos esto es estadísticamente posible, puesto que la unidad que despliega en la zona de operaciones se compone de un total de veintidós militares, y su unidad generadora cuenta con una lista en revista muy superior (más de cien efectivos si consideramos solo el escuadrón, y más de cuatrocientos si consideramos al regimiento). Finalmente, se obtiene una selección optimizada del personal más equilibrado en lo relativo a los tres pilares fundamentales: formación moral, conocimientos técnicos y preparación física. Se debe prestar especial atención a la relación de los miembros de la sección. La unidad debe ser un todo que base su fuerza en su unión. El periodo de despliegue de seis meses sin permiso, vigente actualmente en la operación L/H, resulta, cuando menos, exigente, ya que el tipo de ritmo de actuación exigido en la zona puede acarrear graves consecuencias, entre el personal, como son los descensos puntuales de la moral. Este déficit en un factor tan importante puede ser paliado si conseguimos establecer un grupo estructuralmente fuerte, que se complemente y refuerce a sí mismo, que fomente el compañerismo y mantenga fuertes vínculos de unión. Merece la pena considerar este criterio como una tarea más a instruir dentro del marco de la moral y ética militar y destinar esfuerzos al desarrollo del compañerismo entre el personal de la unidad. LA PREPARACIÓN El contenido de los PIAE de los periodos de adiestramiento está muy evolucionado y mejorado por las sucesivas rotaciones (aunque como siempre, todo es perfeccionable), pero sin duda constituye una guía bastante completa sobre lo que se debe conocer antes de desplegar. No obstante, al jefe de unidad le corresponde decidir dónde hacer más hincapié, en qué profundizar y qué abordar solo con nociones básicas, porque lo que sí es cierto es que no hay tiempo (ni tampoco sería adecuado) para distribuir equitativamente el esfuerzo entre todos los cometidos a adiestrar y tareas a instruir. Hay conocimientos que significarán Patrulla de Caballería en el Líbano.


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