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50 BIP Aniversarios en Resumen biográfico de D. Casto Méndez Núñez El 23 de marzo de 1840 sentó plaza de guardiamarina en la compañía del Departamento de Ferrol. En el mismo año, se le ordenó embarcar en el bergantín Nervión. En 1842, embarcado como guardiamarina, realizó un viaje a la isla de Fernando Poo, distinguiéndose tanto por su buen hacer, que por orden superior se le rebajó en un año su permanencia en ese empleo, por lo que en 16 de enero de 1846 se le ascendió al grado de alférez de navío. Trasbordado al bergantín Volador, por los grandes méritos que atesoraba se le nombró encargado de los guardiamarinas. En 1850 se le ascendió a teniente de navío y se le otorgó el mando de la goleta Cruz, Posteriormente, fue trasbordando de un buque a otro, todos bajo su mando, entre ellos el vapor de ruedas Narváez, la fragata de hélice Berenguela y la urca Niña. En el año de 1855, al terminar esta progresión de mandos y por sus dotes ya demostradas, fue llamado al Ministerio de Marina. Como su carácter era inquieto, en este puesto poco podía hacer, por lo que se dedicó a aprender procedimientos técnicos, por medio de la lectura y su estudio, llevándole a traducir del inglés un Tratado de Artillería Naval, que fue presentado a la Reina Isabel II, recibiendo por ello las Gracias por Real Orden. Este mismo año recibió la orden de presentarse en las islas Filipinas, por lo que embarcó en el vapor de ruedas Narváez y se dirigió a su nuevo destino. A su llegada se le otorgó el mando del vapor de ruedas Jorge Juan, con el que tuvo que librar enfrentamiento con buques piratas, demostrando su valor y habilidades. En 1861, fue ascendido a capitán de fragata y se le otorgó el mando de la goleta Constancia y con ella anexas todas las fuerzas sutiles del Sur del archipiélago de las Filipinas, en donde se le informó que el rajá de Buayán (en Mindanao) se había hecho fuerte en la cota de Pagalungán, a orillas del Gran Río, en una fortaleza que se suponía inexpugnable, a pesar de lo cual decidió atacar, mandando a aquel lugar a toda su división, formada por las goletas Constancia y Valiente y las cañoneras Arayat, Pampanga, Luzón y Toal. La cota cayó en manos de los españoles gracias a la decidida y arriesgada decisión de su comandante en jefe. En enero del año de 1862 se le ascendió a capitán de navío, lo que le obligó a dejar las islas Filipinas y regresar a España. Al poco de su llegada se le otorgó el mando del vapor de ruedas Isabel II, con el cual participó en diversas comisiones, que una vez más pondrían su nombre como el de los de más méritos. A su regreso a la península, se le dio el mando de la fragata Princesa de Asturias, con la que participó en el bloqueo de Manzanillo y de Montecristi, aunque no por mucho tiempo, pues siendo bien conocido de sus superiores, se le asignó el mando en el Ministerio de Marina, como jefe de personal. Durante la guerra hispano-sudamericana entre Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, por un lado, y España, por el otro (1864- 1866), dirigió la escuadra española tras el suicidio del almirante Pareja a bordo de la fragata Numancia y bombardeó la ciudad y puerto de Valparaíso, habiendo dado un preaviso de cuatro días para su evacuación. A continuación atacó las fortificaciones del puerto del Callao (2 de mayo de 1866). Sobre las 5 de la tarde, Méndez Núñez ordenó finalizar el ataque, con dos de sus cinco buques averiados y herido en su camarote. También dio orden de que «suba la gente a las jarcias y se den los tres vivas de ordenanza antes de retirarnos», al entender que había cumplido su propósito. Como consecuencia de esa campaña se divulgó de forma extraordinaria una frase que se le atribuye, con distintas formulaciones: «Más vale honra sin barcos que barcos sin honra». Vuelto a España, Méndez Núñez ascendió primero a jefe de escuadra y poco después (1867) a teniente general (grado que rechazó alegando no considerarse merecedor de él), y fue elevado a vicepresidente del Almirantazgo. Recibió múltiples condecoraciones, fue nombrado hijo adoptivo por varias ciudades y elegido diputado a Cortes por La Coruña, e incluso se pensó en él para ocupar el trono en 1869 tras la Revolución de 1868. Méndez Núñez rechazó la oferta y murió el 21 de agosto de ese año, según los médicos por las heridas recibidas en El Callao, Núñez murió siendo vicepresidente del Almirantazgo el 21 de agosto de 1869. Sus restos descansan en el Panteón de Marinos Ilustres Desde poco después de su fallecimiento, han existido cuatro buques de la Armada Española que han portado su nombre: una fragata blindada, un crucero ligero, un destructor, procedente de la ayuda norteamericana, antes nombrado como uSS O’Hare (DD-889) y una fragata F-100.


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