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MEMORIAL DE CABALLERIA 83

Doctrina, Táctica y Operaciones sado a ser más que una compañía, el regimiento pasaba a ser una unidad muy pequeña reducido a cuatro capitanes «operativos» (o cinco según la época), mientras que el regi-miento Brigadas Blindadas Montesa 1, Hernán Cortés 2 y Castillejos 3 Memorial de Caballería, n.º 83 - Junio 2017 83 de infantería superaba la quincena. –– La constitución desde tiempo de paz de las grandes unidades que hasta entonces sola-mente se formaban para las campañas. A nada que estudiemos la nueva organización nos encontramos que quedaron constituidas 15 divisiones de infantería y solo una de caballería, es decir, había 15 generales de división de infantería con mando y uno solo de caballería. Esto pudiera parecer una anécdota pero no lo era, y así vimos en 1918 como los 27 regimientos peninsulares distribuidos por toda la geografía se articularon en tres divisiones, de tres brigadas, de tres regimientos cada una. De esta manera se había conseguido mando de división para tres generales del Arma sin que tales divisiones se formasen tácticamente nunca. La proporción se había corregido levemente y se situaba por entonces en 16-3. –– El cambio de organización debido a pasar del caballo al vehículo a motor. Mientras que en el mundo este paso se fue produciendo paulatinamente a partir de la década de los años veinte, en España se produjo en 1960, aunque hubiera unidades mecanizadas anterior-mente, alargándose el proceso hasta 1965. Es decir, con 40 años de retraso. –– La constitución de la brigada en sí misma como gran unidad. Hemos estudiado recien-temente este tema en las páginas de la Revista Ejército y como conclusión hemos vivido (con sus excepciones) hasta 1965 con unas brigadas orgánicas compuestas por dos, y en algún caso tres, regimientos de la misma arma; motivo por el cual, los generales de brigada llevaban y llevan el emblema de la suya correspondiente. Desde 1965 la brigada pasó a ser interarmas pero ello realmente no fue así y de ahí los sesenta años siguientes intentando la adecuación a la nueva realidad. –– La reforma total de la nueva guerra o de los nuevos conflictos, si queremos llamarlos así. Aunque cada veinte años haya una sorpresa muy puntual y corta, ha desparecido el con-cepto de guerra convencional con sus tácticas y sus escalonamientos de grandes unidades. Queramos o no ya desapareció de nuestros «organigramas conceptuales españoles» la gran unidad ejército allá por 1990, la gran unidad cuerpo de ejército y muy recientemente la división como unidad de la maniobra táctica que combina los esfuerzos de sus brigadas. Actualmente mantenemos una especie de híbridos tanto divisionarios como de brigada para tener cuarteles generales en el mismo nivel que los extranjeros. Pero no nos enga-ñemos. Nuestro ejército ha dejado de creer en las maniobras tácticas de amplio radio y quizá sea con toda la razón. A lo más que podemos aspirar (a lo que el Gobierno de España


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