MISCELÁNEA - DESPUÉS DE CORONEL

MEMORIAL DE CABALLERIA 84

Varios MISCELÁNEA DESPUÉS DE CORONEL Juan Bustamante Alonso-Pimentel coronel de Caballería Escribo un artículo por encargo. Encargo que asumo con ilusión, pero encargo. En este momento, apenas me falta un mes para finalizar mi período de mando al frente del España y, cuando se publique este artículo, habré dejado hace tiempo este regimiento único en muchos aspectos. No hace mucho, la verdad, que estuve mandando el Grupo Santiago con su boina «gris rata» y, de esta forma, tengo bastantes recuerdos frescos de mi experiencia y de ahí el «encargo» cariñoso. Cada vez somos todos más previsibles. Con el fin de las tertulias y de las conversaciones, con la llegada masiva de información analizada y deglutida, encontrar a alguien con un pensamiento original, transversal, que no parezca la repetición de la opinión de un tertuliano o de un titular, es un hallazgo sorprendente. Se llama sesgo de confirmación a esa tendencia tan común a leer y escuchar las opiniones concordantes y desechar las disonantes de forma casi sistemática e incluso virulenta. En esta línea, ante la inminencia de mi regreso al mundo del zapato de cordones, casi a diario me encuentro escuchando la frase «¿ya terminas? ¡qué rápido se ha pasado!». Bergson llamaba a eso «la durée», que no es más que la sensación interna del paso del tiempo, que se nos hace corto o largo aunque las horas tengan siempre sesenta minutos. En realidad, dos años no se pasan ni deprisa ni despacio. Son algo más de setecientos días con un montón de horas para hacer no pocas cosas; pero nos encanta decirlo. Al aceptar que «se ha pasado volando», transmitimos una sensación de que nos hubiera gustado prolongar este momento álgido y mágico de disfrutar del mando. ¿Será verdad? ¿Será verdad que lo disfrutamos y que nos da pena que se acabe? No tengo del todo claro que todos lo hagamos, fundamentalmente en los escalones superiores, y que estar al frente de las tropas sea el sueño dorado del oficial o, en ocasiones, un Memorial de Caballería, n.º 84 - Diciembre 2017 95 trámite obligado para llegar más arriba. La esencia del mando, ese mando de unidades, está lleno de peligros que acechan con truncar nuestra carrera. Accidentes, partes, errores administrativos... pueden cortar la hierba bajo nuestros pies y dar al traste con el soufflé de nuestra carrera. Honestamente y también por el placer de discutir y polemizar, creo que a la mayor parte de los coroneles no les apetece mandar más de dos años. Con frecuencia se cumple el trámite con cierto gusto pero, una vez finalizado, parece que se respira un cierto alivio por no haber tropezado y dejar de lado la fatiga física que comporta la vida del cuartel. Dicho esto con un guiño de malicia, no es menos cierto que el mando de coronel es, en mi caso, nostálgico. Mandar tropas es apasionante, pero el coronel apenas manda tropas. Ve cómo otros lo hacen, cómo los demás disfrutan del mando que, hace años, también nosotros disfrutamos. Cuando nuestras condiciones físicas nos permitían ser ejemplo de pundonor, audacia y resistencia. Cuando los achaques no se sabía si se escribía con «hache». Al viejo coronel le gusta charlar con la gente, husmear por los rinconcillos de los distintos garitos, acercarse a los ejercicios y debatir sobre el esfuerzo principal pero... todo se va alejando. La nostalgia pellizca cuando te das cuenta de que los «tres mantecados» en la tirilla identificativa producen respingo y cierta rigidez. De pequeños siempre había alguien que se acercaba a preguntar «¿puedo jugar con vosotros?». Y tardábamos en contestar. La respuesta del corazón era «no», aunque ganase el «sí» de la misericordia o la educación. Cuando llego de coronel a jugar con mi gente, ya no soy admitido como uno más. ¡Ha llegado el jefe! Potestas con gravitas se planta delante de su gente esperando una relación totalmente natural que, frecuentemente, cuesta. Y me doy cuenta de que no soy teniente ni capitán, aunque me guste aparentarlo. Y te vuelves al despacho, que es donde te sientes a gusto y protegido, donde cualquiera que entra sabe a qué y a quién se enfrenta.


MEMORIAL DE CABALLERIA 84
To see the actual publication please follow the link above