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MEMORIAL CABALLERIA 85

Varios 111 MISCELÁNEA Otra anotación sobre hechos similares que el mismo autor recoge es la referida a la Reina Isabel, Memorial de Caballería, n.º 85 - Junio 2018 cuando en diciembre de 1474 era proclamada Reina: «… Allí acudieron todos los caballeros, regidores y clérigos de la ciudad; se alzaron los pendones reales entre el sonido y el redoble de trompetas, clarines y atabales…». Cortés, también recoge de Bernáldez, cronista de los Reyes Católicos, en su obra Historia de los Reyes Católicos D. Fernando y Dña. Isabel las fiestas celebradas en Sevilla en 1478, con motivo del nacimiento del Príncipe heredero que fue llevado a la Iglesia de Santa María la Mayor con gran pompa y boato: «… e ibanles festejando muchos instrumentos de trompetas e chirimías,… e muy acordadas músicas que iban delante de ellos.» Otro dato que recogemos también de Cortés, es la entrada y posesión de la ciudad de Vélez (Málaga), el 27 de abril de 1487 por el Conde de Cifuentes y Bernal Francés: «… Colocaron en la Alcazaba la bandera de Nuestra Señora y el pendón de Santiago, y entre el sonido de trompetas, atabales y vítores, los reyes de armas pregonaron en voz alta…». Del Marqués de Lozoya, en su Historia de España, recogemos el apogeo del Emperador Carlos, en 1530, cuando señala las ceremonias celebradas en la iglesia de San Petronio de Bolonia y la procesión que recorrió las calles de la ciudad después de haber recibido las tres coronas: la de Rey de los Romanos, la de Hierro y por último la Imperial el día de su cumpleaños. Pues en el momento en que el Santo Padre le ciñó esta corona sobre sus sienes resonó el estruendo de la artillería y el clamor de las trompetas. Ricardo Fernández de Latorre, en un artículo publicado en la revista Ejército nº 522 de 1983, recoge del Archivo de Simancas los nombres de los trompetas que acompañaban al Emperador Carlos I: «Antonio Fernández Bernabé y Diego Gascón, Cebrián del Castillo, Diego de Villasús, Diego y Gaspar de Sant Estevan, Juan Fernández de Peçuela y Juan Quirós», agregando la cuantía de sus sueldos de 25.000 maravedíes al año. También el sacerdote y musicólogo padre Higinio Anglés hace mención a estos trompetas, según recoge de Latorre: «…sus instrumentos de plata y sus toques marciales, eran los más adecuados para solemnizar los actos públicos de la corte y para acompañar al Emperador o a la Emperatriz durante las jornadas reales y las fiestas de entradas solemnes…». A estos instrumentos les acompañaban, según añade Anglés: «Al lado de ellos figuraban los “atabaleros”, si bien estos desempeñaban un papel más humilde y secundario, siempre como meros acompañantes.» Banda del Emperador


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