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MEMORIAL CABALLERIA 85

Doctrina, Táctica y Operaciones Puesto que había informado de que íbamos todos descalzos, el equipo había comprado en su camino a la zona algunos pares de zapatillas pero no los suficientes para todos. Se organizó un primer grupo formado por las mujeres y niñas del grupo, que comenzó el descenso de la colina en dirección sur, quedando dos componentes del equipo de rescate dándonos protección al resto. Pasada una hora regresaron a por nosotros para proceder a la evacuación hacia la zona hasta donde habían podido dejar los vehículos. Era ya noche cerrada y recuerdo encontrarme tumbado mirando al cielo, todavía escuchando los disparos a lo lejos. Tras esas cinco horas de tensión me invadió una placentera sensación de paz al ver un cielo tan claro y estrellado. En ocasiones el trabajo no te deja detenerte a apreciar lo bonito de los lugares en donde despliegas. Creo que era la primera vez que miraba hacia el cielo y contemplaba la belleza del cielo desde suelo africano. Tras calzarnos, comenzó el descenso del siguiente y último grupo en el que nos encontrábamos los tenientes coroneles irlandés e italiano, el militar holandés, el francés miembro de la OP. Barkhane, los cuatro componentes del equipo de rescate y yo. Fue un descenso que tampoco olvidaré nunca. Como muertos vivientes, deambulando y extenuados, se reflejaban las siluetas de nuestros cuerpos en el suelo. Grité y lloré como nunca lo había hecho antes, hacia dentro, sin otra posibilidad de desahogarme que desgarrar la camisa de mi rescatador. Casi un kilómetro de tortura en el que las zapatillas apenas aliviaban el sufrimiento en cada pisada. Me embargó un tremendo sentimiento de odio hacia los que me habían causado ese daño. Por fin llegamos a la zona donde estaban las fuerzas de MINUSMA junto con el resto del equipo de rescate español con sus vehículos. Una vez organizado el traslado, el personal de EUTM fuimos trasladados a las instalaciones del MHQ de EUTM, llegando sobre las 22:45 horas. A mi llegada fui trasladado a una sala de espera por estar el botiquín ocupado atendiendo a otros heridos que habían llegado antes. Allí se encontraba el teniente coronel húngaro al que pude hacerle entrega del arma. Contabilizamos 4 cartuchos, confirmando el consumo de los otros 10 en la acción. Posteriormente fui trasladado a las instalaciones del botiquín y durante aproximadamente 30 minutos fui tratado de heridas en los pies por cortes, rasguños y hendiduras causadas por piedras incrustadas, una contusión y heridas superficiales en las rodillas. Rutas de escape utilizadas por algunos de los presentes Memorial de Caballería, n.º 85 - Junio 2018 61


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