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Si acudimos a un gimnasio, casi con seguridad, veremos algún hombre así, que pasa muchas horas en el gimnasio, que principalmente hace actividades con pesas, y cuyo brazo o cuya pierna sea tan grande que haya perdido las proporciones con su cabeza. Y digo más, si lo observamos con detenimiento, comprobaremos que necesita ayuda para colocarse en las máquinas de ejercicios o cambiarse de camiseta, porque ha desarrollado tanto sus hombros que ha perdido parte de la movilidad de esa zona; tampoco sería extraño verle comer de un recipiente algo de arroz blanco o llevar en la mano un vaso de plástico para mezclar algún tipo de suplemento deportivo en polvo. Podríamos decir que son presumidos porque se miran continuamente al espejo, pero quizá no sea ése el motivo por el que se miran en exceso. Quiero hacer hincapié en que con lo expuesto no me refiero a toda persona que practica halterofilia o ejercicios de musculación, pues ahí no radica el problema, el problema es cuando lo practican con un objetivo distinto a estar saludable o sentirse bien, si no que lo practican porque se han marcado el objetivo de alcanzar una estética que consideran perfecta y han dejado de disfrutar del deporte, de la comida y de su tiempo libre, porque ahora su vida gira en torno a ese objetivo. Trastorno Dismórfico Corporal Este problema ya está incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V) empleado por psicólogos y psiquiatras a nivel mundial. Está clasificado dentro de los trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados y su nombre es «Trastorno Dismórfico Corporal». Concretamente al que me refiero incluye la coletilla «con dismorfia muscular». Pero, ¿Cómo puede saber si tiene un problema? Algunos de los síntomas que podrían dar pistas serían saber si existe: Preocupación por imperfecciones en el aspecto físico que otras personas no perciben como tal Es habitual que las personas con este problema crean que su cuerpo es MIS MúSCULOS SON MUY PEQUEñOS pequeño o poco musculoso, aun cuando objetivamente tenga ya una musculatura bastante desarrollada. Dejar de comer muchos alimentos porque los considera «poco sanos o llenos de grasa» para restringir su alimentación a un escueto grupo (pollo, arroz...) ayudándose de productos modificados (proteínas, anabolizantes u otro tipo de suplementos). Esto puede provocar un verdadero problema a la hora de comer en un restaurante por ejemplo, pues la carta no suele ajustarse a lo que consideran como sus necesidades nutricionales. Necesidad de mirarse al espejo continuamente para comprobar la musculatura, especialmente cuando se está realizando deporte, y comparar el aspecto físico con el de otras personas o con uno mismo en épocas anteriores. Que la preocupación por el aspecto físico haga que la vida de uno gire en torno a ese objetivo (más horas de gimnasio, mucho control en la alimentación, hablar continuamente del tema…) y empobrezca otras áreas de la vida (quedar con los amigos, ver a la familia, el trabajo…). Que la preocupación no sea por el peso sino más bien por el aspecto, y que la alimentación haya cambiado para ayudar a la consecución de ese cuerpo soñado. Necesidad de controlar lo que quema con el ejercicio físico, las calorías que ingiere y las necesidades nutricionales que considera necesitar para el ejercicio físico que está realizando en ese momento. Parecen unos expertos en la materia, el problema muchas veces es que «la formación» recibida acerca de la materia no proviene de fuentes fiables (otra persona que entrena, revistas sin rigor científico, asesores dietéticos que les venden productos…). Que genere malestar, que la persona realmente no se sienta feliz o a gusto consigo misma o considere, a pesar de pasar horas de gimnasio, que no está haciendo lo suficiente. Buscar ayuda Al contrario de lo que se piensa, quienes sufren este problema, no son personas seguras de sí mismas, sino más bien personas que anhelan tener una estructura corporal determinada; pero esto quizá nunca ocurra porque en realidad sufren una distorsión acerca de su propia figura, y esto afecta a su autoestima y a su salud. Como otros problemas éste también tiene solución. Si considera que pudiera tener este problema busque la ayuda de un profesional, los psicólogos clínicos pueden ayudarle, el tratamiento cognitivo-conductual es muy efectivo para este problema. Apóyese en sus seres queridos y aprenda a valorarse de nuevo en más sentidos; usted es más que un cuerpo, mucho más que un físico, y aceptar el cuerpo que uno tiene ayudará a superar el problema. Piense en cómo se alimentaba antes de padecer este problema, si antes podía ir a un restaurante y no tenía que restringirse a los pocos platos libres de todos esos alimentos que se ha prohibido, si podía tomar cualquier alimento sin comprobar si la información nutricional se lo permitiría, si antes disfrutaba más de su tiempo libre que ahora y disfrutaba también de sus amigos y familiares, si recuerda todo esto piense en luchar para volver a sentirse bien consigo mismo y sentirse bien de nuevo. Al fin y al cabo, el cuerpo nos envía señales muy claras y bastante más sencillas que «contar cada gramo que ingiero o gasto», si estamos ganando peso es que estamos comiendo demasiado, si lo estamos perdiendo es que debemos comer más; la alimentación variada siempre ha sido suficiente para estar saludable, pero si quiere tomar suplementos consulte a un experto en nutrición deportiva y, por supuesto, si detecta sintomatología ansiosa, depresiva, alto grado de insatisfacción consigo mismo u afección en otras áreas de su vida, acuda al psicólogo. TTE. PSI. ALBA SÁNCHEZ GRANADOS SECCIóN TÉCNICA DE PSICOLOGÍA Y ESTUDIOS DE A SUBDIREC Para más información acerca del tema de las drogodependencias seguir la ruta en Intranet: Inicio > Info_Armada > Información por asuntos > Prevención de BIP 71 drogas


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