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108 LUCAS CANTERAS ZUBIETA estar insatisfecho con la situación; tampoco Silvestre, de quien se ha dicho que deseaba para sí la Alta Comisaría. En el fondo se trataba, en fin, de esa “comunidad de ideas” expresada por el alto comisario. En opinión de Madariaga, la llegada de Silvestre a Ceuta se había hecho a expensas del alto comisario, “sin que él hubiese tenido nada que ver” y en unas condiciones excepcionales para el primero, merced al mecenazgo del Monarca, porque tendría “libertad total en sus operaciones contra Raisuni”25 y toda clase de privilegios. El alto comisario vio al mismo tiempo incrementadas sus facultades a golpe de decreto “sin que lograran –dice Madariaga– concretar de manera suficientemente clara el principio de la unidad de acción ni la manera de aplicar este principio en la dirección de las operaciones militares”26. Para Pando Despierto, “no eran cosa baladí tales variantes”27. Por Real Decreto del 25 de agosto de 1919, publicado el día 28, recién nombrado Silvestre comandante general de Ceuta, recibía el alto comisario las siguientes atribuciones: 1) “la iniciativa en las operaciones y la aprobación de los planes para ellas”; 2) “jefe directo de las oficinas y servicios de información y de policía”, estando encargado de la “organización y función de las oficinas y fuerzas indígenas”, así como de su “destino y reclutamiento”; 3) la intervención en “cuanto se refiera a la organización de las tropas y servicios del Ejército de África, que de manera esencial la modifique y, en todo caso, que afecte íntimamente al presupuesto”, incluyendo “aquellas peticiones de material que por su importancia lo requieran”; 4) intervención directa en “el uso de los fondos para obras de campaña” que “no podrán emplearse sin su previa aprobación”; 5) acceso a “todas las comunicaciones radiotelegráficas y telefónicas con preferencia a todas las demás autoridades”, incluyendo, también, “todos los medios de transporte” de Intendencia e Ingenieros; 6) tramitación de “las propuestas de recompensas que hayan de someterse a la Superioridad”28. ¿Eran escasas las atribuciones del alto comisario cuando Silvestre se encontraba en Ceuta? ¿Existía ese problema, sugerido por Madariaga, de un jefe hipotético sometido a la tiranía de su subordinado elegido por el Monarca? Aún parece ser que otro Real Decreto (que no se ha localizado en esta investigación) resolvió algún interés más de Berenguer29. 25  MADARIAGA, María Rosa: op. cit., p. 124. 26  Ibídem, pp. 125-126. 27  PANDO DESPIERTO, Juan: op. cit., p. 73. 28  https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1919/240/A00718-00718.pdf (última visita, 6 de octubre de 2014). 29  PANDO DESPIERTO, Juan: op. cit., p. 73. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 108-132. ISSN: 0482-5748


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