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REVISTA HISTORIA MILITAR 119

110 LUCAS CANTERAS ZUBIETA de Alfonso XIII”. Para este autor, el comandante general de Melilla “apenas se interesaba” por las condiciones de vida de sus tropas33. Según Pablo La Porte, el “dinamismo, arrogancia y energía para la acción”34 del general eran las causas del aprecio del Monarca hacia él. Para Moreno Luzón, fueron las “ambiciones del Comandante de Melilla” las que fomentaron “una ocupación rápida y carente de preparativos políticos”35. Madariaga opina que “obraba según su capricho”, y como “no había lugar para los dos ... tenían que repartirse el territorio, de manera que cada uno pudiera actuar a su guisa”36. Stanley Payne, por su parte, define a Silvestre como “hombre de carácter sencillo y arrojado, a quien interesaba solamente la acción”, con “poco sentido estratégico pero mucha energía”. Se había “embarcado a veces a ciegas en operaciones … porque era la única manera de guerrear que conocía”37. Pere Gabriel opina igualmente que Berenguer delegaba toda su autoridad en el imprudente general. También se refiere a su impaciencia, que habría sido espoleada tras su viaje a Madrid en abril de 1921 y que terminó estrellada en Abarrán, donde “estaban unos 200 soldados españoles”, y en Sidi Dris, que fue atacada “a los tres días”38. Como vimos anteriormente, Silvestre llegó a Melilla a finales de enero de 1920; había llevado consigo su energía, actividad y resolución, no carentes de meditación. Su objetivo más inmediato era la sumisión de una serie de cabilas al interior del Rif, con Alhucemas como horizonte táctico a largo plazo. Estaba todo por hacer: ocupación de Beni Said, Beni Ulixek, Taffersit, Beni Tuzin, Tensaman y Beni Urriaguel… Taffersit cayó en el mes de agosto, siendo un enclave fundamental para el acceso a Beni Said, primer objetivo de Melilla en opinión de muchos, entre los que destacaban Morales y Silvestre, pero también el propio Berenguer39. Durante el otoño, el rebelde Tunzi obligó a la Comandancia a organizar las mías de Taffersit y Beni Ulixek y a paralizar las operaciones; a finales de octubre Silvestre envió su proposición para la continuación de aquellas y Berenguer, que parecía contento con las ideas del general, dio su visto bueno el 15 de noviembre: 33  ESDAILE, Charles J.: “La quiebra del liberalismo (1808-1939)”. En LYNCH, J. (dir.): Historia de España. Crítica, Barcelona, 2001, p. 248. 34  LA PORTE, Pablo: El Desastre de Annual y la crisis de la Restauración en España (1921- 1923). Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 1997, p. 132. 35  VILLARES, Ramón y MORENO LUZÓN, Javier: “Restauración y dictadura”, vol. 7. En FONTANA, Josep y VILLARES, Ramón: Historia de España, Crítica, Madrid, 2009, p. 485. 36  MADARIAGA, María Rosa: op. cit., pp. 141 y 126. 37  G. PAYNE, Stanley: op. cit., p. 100. 38  GABRIEL, Pere: op. cit., p. 421. Lo cierto es que en Abarrán casi todos eran indígenas, no españoles, y que Sidi Dris fue atacada al día siguiente de serlo Abarrán, no el día 4. 39  AGMM, Fondo de Marruecos, Legado “Fernández Silvestre”, caja 1524, carpeta 13. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 110-132. ISSN: 0482-5748


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