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118 LUCAS CANTERAS ZUBIETA jando a cargo de la Comisión topográfica. Ambos generales hablaron “sobre el terreno” de los puntos fuertes y débiles del plan. Visto esto y que en Bumeyan fue saludado por menos jefes de Tensaman de los esperados, supuestamente a causa del temporal que había dado lugar a confusiones, Berenguer no quedó muy seguro de que la ocasión hubiese llegado aún. Después de su visita a Nador, ambos generales discutieron el plan y, no estando ninguno demasiado seguros, decidieron esperar. Así, “tan conforme y convencido estaba el general Silvestre de la necesidad de esta situación de espera y de lo indispensable de aguardar al fruto, aún no maduro, de la acción política, que me pidió autorización para marchar a España”70. El 17 de abril Berenguer escribió a Eza para transmitirle sus impresiones tras el viaje. Calificaba el “problema militar de la ocupación de la bahía de Alhucemas” como tarea que “no presenta dificultades de gran monta”. Siendo “la situación que ocupamos en Tensaman” ventaja que facilitaría “grandemente cualquier resolución que tomemos”. Sobre la zona decía que “por lo que se refiere al llano, todo él creo que está en condiciones de ocuparse” y, en definitiva, que “militarmente el problema de Alhucemas se puede considerar al alcance de nuestras manos”. Ya solo se trataba “de conseguir que este avance se realice tan incruentamente como los que con tanta facilidad ha realizado el General Silvestre”. Finalmente hacía un interesante comentario: “El general Silvestre pensaba, en los días que yo estuve en Annual, realizar una pequeña operación para pasar a la otra orilla del río Amekrán; y otra para ocupar, en el nacimiento del río y en el fondo del valle, ya en contacto con Beni Tuzin, un par de posiciones. No sé si seguirá en la misma idea para que le autoricé”71. ¿Se refería a Abarrán? Así se supuso en las conclusiones extraídas de nuestra primera investigación. Sin embargo, un estudio más profundo revela que, por ejemplo, Berenguer opinaba lo contrario y que algunas razones existen para hacerlo nosotros también. En cualquier caso eran muchas las seguridades que se transmitían al Gobierno en comparación con las dudas que invadían a ambos generales. Las conclusiones reales del viaje habían sido otras: la situación política no estaba consolidada y convenía paralizar por el momento la actividad hasta notar mejoría en la situación política. El 21 de abril Silvestre utilizó su permiso y viajó a la Península. Antes, escribió a Berenguer una carta que este recibió en Xauen el 6 de mayo. En ella daba cuenta de algunos sucesos que habían tenido lugar en Axdir 70  Ibídem, pp. 21-23. 71  MARICHALAR Y MONREAL, Luis: op. cit., pp. 259-264. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 118-132. ISSN: 0482-5748


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