Page 122

REVISTA HISTORIA MILITAR 119

MANUEL FERNÁNDEZ SILVESTRE: GESTACIÓN … 121 timo, “No oímos nada; solo vemos un poco de humo”. Silvestre retorna a Annual y se lamenta ante el teniente coronel Fernández Tamarit: “Tenías razón”, le dice79. Por la noche, ya en la madrugada del día 2, es atacada Sidi Dris, que resiste con la ayuda del cañonero Laya80. Abarrán fue “una sorpresa, un exceso de confianza, la confirmación de la actitud rebelde, imprudentemente desconocida, de los tensaman y beniurriaguel”, según las posteriores palabras de Berenguer. Lo de aquel monte dependió, según él, más de “errores locales, de táctica o de apreciación” que de otra cosa. Era una pérdida menor, circunstancial. “Es el tributo de la guerra contra países salvajes, y más señaladamente el de la penetración marroquí; pero es tributo que, generalmente, solo pagan las tropas esencialmente dispuestas para ello; las unidades indígenas”81. Una crítica habitual tiene que ver con la falta de tiempo de respuesta que dejó Silvestre para la autorización de la operación por parte de su superior. Para Berenguer hay pocas dudas: “¿Estaba dentro de las facultades del Comandante General realizar operaciones de ese género? Indudablemente, sí”, decía en sus memorias. Sin embargo, matiza que la “pequeña operación para pasar a la otra orilla del Amekrán” para la que le autorizó no se refería a Abarrán. De todas formas, las características de la operación (“oportunismo, escaso movimiento de fuerzas y cooperación de los cabileños”) permitían calificarla como de Policía Indígena. Esto es, el tipo de movimiento que Silvestre no tenía por qué transmitir a su superior con antelación. Es cierto que tomó con amplitud de significado aquel concepto, pero Berenguer siempre lo consideró legítimo, “sobre todo si el Comandante General es una personalidad de la talla y competencia del General Silvestre”82. Los días posteriores transcurrieron en la máxima tensión. Silvestre estaba en Annual tratando de recabar información para el alto comisario, organizando los movimientos de defensa y, por qué no, saliendo de su propio asombro. Berenguer estaba impaciente por conocer los detalles de lo que había ocurrido. Las dificultades de comunicación empeoraban las cosas y hasta el día 4 no recibió los primeros informes sobre lo acontecido, así como de las ocupaciones de Talilit y de tres posiciones intermedias nombradas A, 79  Ibídem, p. 126. 80  BERENGUER FUSTÉ, Dámaso: op. cit., p. 235 (radiograma oficial del 4 de junio a las 0:25 h). 81  Ibídem, pp. 34-35. 82  Ibídem, pp. 36-37. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 121-132. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR 119
To see the actual publication please follow the link above