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REVISTA HISTORIA MILITAR 119

LOS ASCENSOS DE GUERRA (1909-1922)… 17 tar que el Estado tenía el derecho y la obligación de promocionar a los mejores, colocando en cada lugar de la jerarquía a los más adecuados para un mejor servicio a la sociedad, lo cual era incompatible con la escala cerrada y con el ascenso entendido como recompensa, pues ambas situaciones eran las dos caras de una misma moneda: la de una carrera profesional entendida como el patrimonio de alguien y no como un mecanismo administrativo al servicio de la sociedad. Todo ello ha sido percibido con claridad por la mayoría de los historiadores que en algún momento han debido asomarse a la historia institucional y política del Ejército Español, y, por lo tanto, con matices diversos, han situado los ascensos de guerra como una de las causas más importantes de la aparición de las Juntas de 1917. El profesor Puell de la Villa añade al problema de los ascensos por méritos de guerra el de los destinos, incluso el de las condecoraciones pensionadas5. Nosotros no negamos aquí que ascensos, destinos y recompensas conformaron una política de personal claramente caciquil que será contestada por el movimiento juntero. Únicamente hemos decidido subrayar un elemento concreto: los ascensos de guerra, en la medida en que, escapando de la estricta intimidad castrense, acabó por suscitar un debate público de fuerte carga política en el que participaron civiles y militares, y cuyo desarrollo y consecuencias caracterizan a las Juntas como un movimiento inequívocamente corporativo. Sin embargo, no vamos a encontrar en la literatura dejada por las Juntas en sus primeros tiempos una alusión directa al problema de los ascensos por méritos de guerra. De alguna manera, el pudor, propio de las clases medias, que atenazaba a los que se sentían “caballeros” de uniforme, y que les impedía en sus manifiestos aludir a mejoras pecuniarias contantes y sonantes, también les vedaba en esos momentos referirse abiertamente a la imposición de la escala cerrada como una reivindicación concreta. Enredados 5  Una primera opinión de Puell la encontramos en PUELL DE LA VILLA, Fernando: “Las Fuerzas Armadas en la crisis de la Restauración. Las Juntas Militares de Defensa”, en HERNÁNDEZ SÁNCHEZ-BARBA, Mario y ALONSO BAQUER, Miguel (dirs.): La Restauración. Vol. V de Las Fuerzas Armadas españolas. Historia institucional y social. Madrid: Editorial Alhambra, 1986, p. 112: “Por los casos de favoritismo que se daban, lo numeroso de las propuestas y la duración de las operaciones, que las multiplicaban. Los ascensos en África pueden considerarse como la causa primordial de la formación de las juntas de defensa”. Muy poco después remarca fuertemente el problema de los destinos como causa del descontento militar en PUELL DE LA VILLA, Fernando: “Evaluación de los sistemas de ascensos y destinos de la oficialidad española”, en ETIENVRE, Jean-Pierr, (ed.): Les armées espagnoles et françaises: modernisation et réforme entre les deux guerres mondiales; colloque organisé à la Casa de Velázquez les 1, 2, et 3 décembre 1986. Madrid: Casa Velázquez, 1989, pp. 163-176. Pero reconoce que la provisión de destinos quedó óptimamente regulada por el real decreto de 30 de mayo de 1917, justo en los dolores de parto del movimiento juntero. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 17-66. ISSN: 0482-5748


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