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REVISTA HISTORIA MILITAR 119

LA DERROTA DEL CONDE DE ALCAUDETE EN MOSTAGANEM (1558) 183 esperar a consultarlo a V.M”, en razón de no desaprovechar la oportunidad que representaba para la Corona una acción de este tipo37. La fama de soldado experimentado de que gozaba el conde de Alcaudete, unida al argumento por él esgrimido de “el grande odio y enemistad que todos los Moros de los quatro Reynos de Berueria Marruecos, Fez, Tremecen y Tunez tienen a los Turcos”38, acabaron venciendo las reticencias de algunos miembros influyentes de la Corte, como Luis Hurtado de Mendoza, marqués de Mondéjar, contrarios a realizar una incursión de tal envergadura en tierras africanas. Y es que este sector crítico temía la reacción turca en socorro de Mostaganem, que haría todo lo posible por desbaratar los planes españoles movilizando a sus aliados locales. Otros, sin embargo, apoyaron la empresa. Y uno de los más importantes valedores del conde fue Juan de Castilla, presidente del Consejo de Castilla39. Esta división de pareceres no era sino el reflejo de la discrepancia existente en los estamentos dirigentes de la época acerca de la postura a adoptar respecto a los presidios norteafricanos. Había quienes abogaban por abandonar algunos, dado el elevado coste económico y humano para mantenerlos, y quienes se oponían a tal medida. La polémica alcanzó su mayor altura en las sesiones periódicas de los Consejos de Estado y de Guerra, durante el reinado de Felipe II. Algunos de sus miembros eran partidarios de mantener una fuerte presencia en esos territorios, mientras que otros apoyaban su abandono total o, al menos, llevar a cabo una importante reducción de las plazas fuertes que controlaba la Corona40. Obtenida la correspondiente autorización real, Martín Alonso reclutó una cantidad de hombres superior a la señalada en la conducta, que osciló entre 10.000 y 12.000, según la fuente que se consulte41. En su mayor parte, este ejército estaba compuesto por soldados bisoños oriundos de Toledo, La Mancha, Granada y Murcia. “Hecha esta gente en España, no pudo yr toda junta a Oran”, motivo por el cual se eligieron dos puertos para el transporte de estas tropas, que fueron los de Málaga y Cartagena42. El llamado Tercio de Málaga estaba al mando de Martín de Córdoba, hijo del conde de Alcaudete, en tanto que el Tercio de Cartagena iba dirigido por su padre. Estando 37  AGS, Estado, leg. 129, ff. 8-10. Citado por TÉLLEZ ALARCIA, Diego: “El papel del Norte de África en la política exterior hispana (siglos xv-xvi)”, en Tiempos modernos, 1, 2000, nota 65. 38  SUÁREZ, Diego: op. cit., f. 94r. 39  MÁRMOL CARVAJAL, Luis del: op. cit., f. 197a-b. 40  JIMÉNEZ ESTRELLA, Antonio: “Ejército permanente y política defensiva en el Reino de Granada durante el siglo xvi”, en Guerra y sociedad en la Monarquía Hispánica. Política, estrategia y cultura en la Europa Moderna (1500-1700). CSIC, Madrid, 2007, vol. I, p. 595. 41  BME habla de 10.000, sin contar mujeres ni mozos. Cruzado, por su parte, consigna 11.500, mientras que Haedo y Suárez elevan la cifra hasta los 12.000. 42  HAEDO, Diego de: op. cit., f. 73r. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 183-216. ISSN: 0482-5748


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