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REVISTA HISTORIA MILITAR 119

LA DERROTA DEL CONDE DE ALCAUDETE EN MOSTAGANEM (1558) 187 Fracasado pues este propósito, Martín Alonso acabó por plegarse a la realidad y mandó levantar el campamento y regresar a Orán, dejando en el camino a los enfermos que no podían realizar el viaje por carecer de medios para transportarlos. A este respecto, el manuscrito de El Escorial refiere el sorprendente caso de uno de estos soldados que, abandonado a su suerte, consiguió llegar a Orán “sano y bueno”, suceso que también recoge Diego Cruzado59. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 187-216. ISSN: 0482-5748 Regreso a Orán El viaje de regreso a Orán estuvo plagado de dificultades, sobre todo por la consabida escasez de alimentos, y “murieron muchos de hambre y otros de comer cebollas y otras rayces”60. El Tercio de Cartagena encabezaba la marcha, seguido por el de Málaga, que le iba a la zaga. Y marchaban de noche, evitando así el calor diurno, siempre vigilados por los enemigos. A poco de emprender el camino, un destacamento de más de seiscientos turcos de Tremecén atacó la vanguardia española durante una hora, y luego la retaguardia otras dos horas más. Pero al despuntar el alba, el ejército se detuvo en un promontorio que fortificó adecuadamente, mientras los turcos hicieron lo mismo a media legua de distancia. Los capitanes del Tercio de Málaga quisieron vengar el ataque turco inferido, “vysto el atrevymiento tan grande que los turcos avyan tenido, syendo tan pocos, y nosotros çinco mill onbres”, y así se lo propusieron a su comandante en jefe61. No obstante, este no lo consideró conveniente por varios motivos, entre los cuales esgrimió el de no contar con el permiso de su padre para llevarlo a cabo, además de juzgar poco prudente arriesgarse a un combate sin conocer el número de fuerzas enemigas que tenían delante, pues “podrya ser ser (sic) mas de los que avyan pareçido”62. Expuesto a sus hombres este razonamiento, el documento escurialense narra la anécdota protagonizada por Juan de Cazorla, alférez del capitán Antonio Pera, tenido por “muy buen soldado, y platyco en la gerra”, el cual aseguró que los turcos habían huido, y se dirigió en estos términos a Martín de Córdoba: “Señor, gran desverguenza es la d’estos turcos. Vamos a por ellos, o vamonos a Spaña”63. Pero este consejo 59  Ibídem. Cruzado añade que fue enterrado por solicitar permiso para hacer este viaje de vuelta entre el bagaje, “mas, venida la noche, salio de la sepultura y llego a Oran”. CAT, E.: op. cit., p. 101. 60  Ibídem. 61  BME, op. cit., f. 323v. 62  Ibídem. 63  Ibídem.


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