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REVISTA HISTORIA MILITAR 119

LA DERROTA DEL CONDE DE ALCAUDETE EN MOSTAGANEM (1558) 189 la expedición antes de que se agrupasen las tropas enemigas. El documento de El Escorial, por su parte, no facilita fecha alguna y solo se limita a anotar que se dio orden “para yr a Mostagan syn tener ningun adereço para tyrar el artyllerya, y llevar las muniçiones y bastymentos”71. Recoge asimismo la oposición del coronel Benavides a comenzar esta campaña por diversos motivos, entre los cuales destaca la carencia de medios de transporte para los víveres y municiones y la ausencia de profesionales capaces de utilizar las piezas de artillería. Y más aun, llegaba a proponer embarcar de nuevo al ejército y llevarlo a España para evitar su completa aniquilación. Las palabras de este militar experimentado que aconsejaba cautela, no sentaron bien al comandante en jefe y fueron causa de un distanciamiento entre ambos. En un intento de desacreditar a este subordinado, el conde calificaba su comportamiento como el de un amotinado y llegaba incluso a recomendarle “que se fuese a governar vn monesteryo de frayles”72. Y para evitar más discrepancias que pudiesen producirse en el futuro, prometió ejecutar a quien se atreviera a cuestionar sus decisiones. Los preparativos de la campaña se sucedían a toda prisa. Y, pese a las fuertes desavenencias que tuvo con Francisco de Benavides, el conde le ordenó por escrito que se encargase del traslado de la artillería y de los bagages. Para conseguir el primer cometido, le mandó que escogiese varios capitanes y un destacamento de 500 o 600 hombres y, para el segundo, que nombrase a un solo capitán. Sin embargo, Benavides no cumplió las instrucciones recibidas y en todo “sygyose por su parecer”, como señala el documento de El Escorial73, que continúa señalando algunos otros detalles sobre la organización de la expedición. Y así, afirma que Martín Alonso determinó pertrechar dos naos –una, según Cruzado– con los “bagages para tyrar el artyllerya, y llevar las muniçiones, y de comer”, las cuales, protegidas por diez bergantines –Mármol anota uno menos–, y transportando también “vyzcocho y mencha”, harían el viaje por mar hasta Mazagran74. Allí se reunirían con las tropas de tierra que podrían efectuar de este modo la marcha ‘más a la ligera’, libres de toda aquella carga. Una buena coordinación entre ambos cuerpos expedicionarios, terrestre y marítimo, era, pues, necesaria para asegurar el éxito de la misión. Por lo tanto, el ejército con Martín Alonso a la cabeza salía cuatro días antes de que zarpara la flota, que tardaría seis días en cubrir el trayecto entre Orán y Mazagran. Y se entregaron a cada soldado seis libras de bizcocho para su 71  BME, op. cit., f. 324rb. 72  Ibídem. Según Cruzado, “lo hizo assi y se fue a Santo Domingo y desde alli le emvio prouisiones sobre esto como comissario del rey”. Cf. CAT, E.: op. cit., p. 102. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 189-216. ISSN: 0482-5748 73  BME, op. cit., f. 324v. 74  Ibídem.


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