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LA DERROTA DEL CONDE DE ALCAUDETE EN MOSTAGANEM (1558) 197 Cruzado111–. Morales, a su vez, apunta ambas causas, pues refiere que primero fue herido erróneamente por sus propios hombres desde la muralla y que luego fue arrollado, tras haber caído de su caballo112. La muerte de Martín Alonso dejó el mando del ejército en manos de su hijo, quien después de haber enterrado a su padre, hizo algunos preparativos para impedir el asalto otomano a Mazagran. Apostó en la muralla a los soldados que aun tenían armas, y a quienes carecían de ellas los destinó a defender las puertas de la ciudad. E incluso llegó a proyectar una incursión nocturna dirigida por los capitanes Antonio de Perea y Cuenca Carrillo, naturales de Úbeda y Alhama, respectivamente. Pero en realidad no se produjo ningún combate más porque los soldados españoles se rendían a los turcos a cambio de comida. Ante la insostenible situación de Mazagran, comenzaron las negociaciones para la entrega de la plaza. Hasán Bajá envió dos mensajeros que acordaron con los capitanes Rabe y Cárdenas, naturales de Orán y Murcia, respectivamente, los términos de la capitulación, actuando a espaldas de su general y de sus mismos compatriotas, fijando como única cláusula que las vidas de los 44 capitanes que aun sobrevivían serían respetadas. Firmado el acuerdo, los otomanos entraron en Mazagran la noche del aciago día 26 de agosto, sin hallar resistencia, ya que los sitiados creían que los acuerdos contaban con el beneplácito del comandante y que afectaban a todos. Una vez dentro de la ciudad, los turcos se dirigieron hacia la residencia de Martín de Córdoba para apresarlo, y “cuando los vió, quisiera mil veces morir”113. Quedó entonces al descubierto la traición de aquellos capitanes que llevaron a cabo las negociaciones con los turcos, obrando solo en interés propio. Y contra ellos arremete el manuscrito escurialense, indicando que “son dygnos de muy gran qulpa”114. Como resultado final, el señor de Argel respetó la vida de los españoles pese a los deseos de los alárabes, que pedían su ejecución, y solo mandó cortar las narices y orejas de los muertos para remitirlas como trofeo al sultán otomano. Causas de la derrota y consecuencias de la expedición El documento escurialense consigna al final del mismo, a modo de resumen, los aspectos más relevantes de la calamitosa expedición a Mostaganem. Y así, después de indicar que en Orán no se conoció este desastre 111  CAT, E.: op. cit., p. 104. 112  MORALES, Baltasar de: op. cit., p. 354. 113  MORALES, Baltasar de: op. cit., p. 355. 114  BME, op. cit., f. 329r. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 197-216. ISSN: 0482-5748


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