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198 RICARDO GONZÁLEZ CASTRILLO hasta pasados unos días –salvo la muerte del conde–, apunta las causas de la derrota, que reduce a tres principalmente: mala organización de la campaña, ausencia de apoyos locales y deficiente utilización de espías y confidentes, unido todo ello a la promesa incumplida que hizo el conde de Alcaudete antes del comienzo de la campaña de dar tres pagas a los soldados. E incide nuevamente en la lentitud de la marcha del ejército español, que tardó trece días en cubrir el trayecto Orán-Mazagran, cuando los víveres previstos eran solamente para seis jornadas. Y es que –ya lo hemos indicado– la falta de alimentos es una de las cuestiones más recurrentes a lo largo del relato, pues detalla expresamente en varias ocasiones la ración alimenticia de los soldados y el número de las mismas. Sin embargo, el manuscrito no llega a ser tan severo como otras fuentes con la figura del protagonista de la expedición. Incluso, diríamos que, aunque se recrea en resaltar su crueldad hacia las tropas o en ignorar las recomendaciones de los oficiales, especialmente las de su propio hijo y las del coronel Benavides, también es cierto que ataca igualmente sin paliativos a otros personajes –como el capitán Gonzalo Hernández o el maestre Hernando de Cárcamo– que tuvieron su parte de responsabilidad. Más crítico, sin duda, con el conde de Alcaudete se muestra Diego Cruzado, quien le culpabiliza de todo el desastre y señala los nueve errores por él cometidos que condujeron al fracaso, añadiendo a los ya expresados anteriormente la elección de una ruta interior poco adecuada para ir a Mazagran, el no presentar batalla cuando tenía ventaja numérica y el no llevar animales para el transporte de la artillería. Por su parte, Diego Suárez destaca especialmente como graves equivocaciones la de no haber partido el conde a Mostaganem para coger desprevenido al enemigo y el no atender las sugerencias de sus oficiales, sobre todo las de Martín, “que aunque moço de poca edad era prudentissimo soldado experimentado en la guerra de aquel Reyno con Moros y Turcos y en todo mas astuto y platico que el conde su padre”115. Tras su liberación en 1561, gestionada por su hermano Alonso previo pago de un rescate de 23.000 escudos, le quedó tiempo para demostrar su valía como gobernador de Orán, cargo que ostentó de 1575 a 1585. La crónica de Diego de Haedo señala similares causas a las ya expuestas, e incide en el avance “muy de espacio” del ejército español que permitió agruparse a las tropas turco-berberiscas y acabó con el factor sorpresa que habría inclinado la balanza en favor de los españoles116. En su opinión, el conde de Alcaudete debía haberse dirigido de inmediato hacia Mostaganem, que habría tomado sin dificultad, para luego hacerse fuerte y resistir un más 115  SUÁREZ, Diego de: op. cit., f. 96r. 116  HAEDO, Diego de: op. cit., f. 73v. Vid. también RUFF, Paul: op. cit., p. 153. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 198-216. ISSN: 0482-5748


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