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REVISTA HISTORIA MILITAR 119

208 RICARDO GONZÁLEZ CASTRILLO que el conde no estaba en hazerlo, y que se avya aspereado mucho cando se lo pydyo, que le pareçia que todos los capytanes fuesen al conde y se lo pydyesen, que podrya ser hazerlo por ellos. Dyxo el don Fernando: “Sy avrandoles =hablándoles parece que yo vaya, gutamente =justamente yre y porne el caso”. Y asy lo hyzo y le dyxo su razonamiento por el y por todos. El conde dyo a entender que le pesava y que nadye no era parte para enoxarle, pues avrandoles parece que convyen =conviene que nos retyremos, sea sy como les parece. Dyxo: “Llamen a mi hyxo don Martyn y desele quenta dello”. Vyno luego don Martyn y dyxosele lo que a su padre, ningun capytan hablo por averle entendydo la trecha. Don Martin respondyo que el era del mismo parecer, y que tenia entendydo de los enemigos sygyun su puxança, que nos avyan de dar que hazer al retyra. Ally se dyo la orden a que ora serya. Retyrose el canpo a las onze de la noche. Don Martyn de Cordova le avya dycho a su padre que s’enclavase las pyeças de artyllerya gruesas, y no qyso. Con este aquerdo nos retyramos con todas las pyecas aquella misma noche. Se repartyo la muniçion que avya a los soldados, y muchos se quedaron syn prover porque no fue mas que polvora y mencha. Cando fueron de aquerdo el conde y su hyxo que se retyrasen, nunca se comonico la orden que cada maese de canpo y capytanes avyan de tener en levantandose el canpo, la buena orden que en tal caso se requerya, y repartyr los escadrones conforme a la vsanca de gerra, ni dar cargo del artyllerya a nadye, ni de las otras cosas que convenia a retyrada tan pelygrosa. Solo los capytanes nunca supyeron hazer en toda ella syno lo que veyan hazer a todo el canpo, el qal vyno syn garnecer hasta llegar a Mazagran. Y pues el conde, y los demas que governavan con el, no tuvyeron el alvertençia de remedyar cosa que tanto yva como la entrada de aquel lugar, no es razon qu’el para los demas capytanes f. 327r Levantado el canpo, quedaron ally mas de çinquenta soldados, que otro dya antes nos avyan herydo, y estavan tan malos que no podyan escapar sygueran las herydas. Y por no aver en que llevarlos, se quedaron ally dando los mayores grytos del mundo, qu’era muy gran conpasyon oyrlos. Camino el canpo aquella noche y vyno a maneçer dos cartos de lega de do avya salydo. Fue la cavsa tyra el artyllerya los soldados por malos pasos, muertos de hanbre, y cargados con sus armas. Sy solamente vynieran con las pyecas de canpo amaneçieran çinco legas de do se levanto, que hyzyeran harto en alcancarles otro dya. Y sy los alcançaran, pelearan todos porque no tenian donde meterse. Luego, como amaneçio, el rey de Argel vyno con su canpo y con los de Mostagan y de las galeras. Hazya aquella mayana vna yebla niebla que no nos veyamos vnos a otros. Vyno por la parte de la mar, a la mano derecha de nuestro canpo, y hazya harto daño. Y los alaraves gran Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 208-216. ISSN: 0482-5748


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