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REVISTA HISTORIA MILITAR 119

222 JOSÉ MIGUEL QUESADA GONZÁLEZ traban bajo el control de los sublevados. Ese mismo año, el número aumentó a 152, si bien el crecimiento de los heridos y la expansión del área controlada por el general Franco llevó a que nuevas instalaciones se fueran incorporando a la Sanidad rebelde, hasta llegar a los 309 que prestaban servicio cuando se emitía el último parte de guerra. La mayoría de ellos habían sido cedidos por la Iglesia y por órdenes religiosas, aunque otros eran propiedad de corporaciones públicas o privadas. El personal sanitario de estos hospitales era de procedencia muy diversa. Como se ha dicho anteriormente, en lo que respecta a las enfermeras y a las auxiliares de enfermería, podían encontrarse monjas y damas de la Cruz Roja, a las que se habían unido personal de la Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista (FET) y de las Juntas de Ofensiva Nacional- Sindicalista (JONS) y voluntarias seglares sin adscripción alguna. Eso originó durante el primer año de la guerra numerosos problemas de convivencia y de desorden —Navarro Corballo va más allá y habla de “violencias psicológicas entre enfermeras y monjas”—, a lo que habría que añadir que no todas ellas tenían los conocimientos necesarios para desempeñar su labor8. En 1937, tan solo una semana después de la derrota sufrida en Guadalajara, el bando franquista daba solución al problema poniendo todo el personal femenino de los hospitales bajo el mando de una veterana enfermera de la Cruz Roja que había pertenecido a la Sanidad republicana —Mercedes Milá Nolla—. Ella fue quien ostentó hasta el final de la guerra el cargo de inspectora general de los llamados, más adelante, Servicios Femeninos de Hospitales, el primer cuerpo español que, formado por mujeres, estuvo vinculado al ámbito castrense. Al final de las hostilidades, contaba con 15.038 tituladas en plantilla, 8.938 de las cuales eran enfermeras9. Primera época (1941-1956). Un comienzo poco entusiasta Una vez terminada la contienda, la mayor parte del personal de los Servicios Femeninos de Hospitales fue reintegrado a las ocupaciones pre- 8  NAVARRO CARBALLO, José Ramón: ‟Creación y desarrollo del Cuerpo de Damas Auxiliares de Sanidad Militar”, en Medicina Militar, vol. 43, n.º 3, 1987, pp. 320-322. 9  Un total de 5.499 de estas titulaciones fueron otorgadas oficialmente a lo largo de la guerra, un 60% de las cuales se expidieron en 1937. En 1938, los requisitos para pertenecer a ellos eran los siguientes: presentar un título de enfermera o de auxiliar (bien obtenido con antelación, bien tras superar los cursos de preparación impartidos en los hospitales), un certificado de eficiencia técnica, buena conducta y disciplina (expedido por el director de su hospital y la madre superiora del mismo) y un informe de los antecedentes políticos e ideológicos (emitido por las Delegaciones de Orden Público). Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 222-244. ISSN: 0482-5748


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