Page 30

REVISTA HISTORIA MILITAR 119

LOS ASCENSOS DE GUERRA (1909-1922)… 29 es elemento recompensable en las guerras coloniales”; las que debían ser recompensadas eran las habilidades que facilitaban la penetración pacífica30. Al día siguiente, Cambó destinaba un párrafo de su oración parlamentaria para coincidir con don Melquiades: la excesiva generosidad en la concesión de recompensas era causa del quebrantamiento moral del Ejército, y el gobierno no podía desconocer que “la voluntad de la Cámara, como la del país, como la misma voluntad del Ejército, es que se supriman esas recompensas”31. Pero fue Pablo Iglesias quien, en el segundo día de su intervención, puso el dedo en la llaga: “Hay otra cosa que deberíais considerar como grave, vosotros todavía más que nosotros, y es que resulta que hay dos ejércitos, uno que no quiere que haya recompensas y otro que sí las quiere”, y afirmó que la macrocefalia del Ejército era consecuencia de la prodigalidad del gobierno en este punto32. Finalmente, no podía faltar en el debate la opinión de Julio Amado, quien en su segunda intervención pudo ser ante la Cámara el adalid de la escala cerrada que los lectores de La Correspondencia Militar esperaban. Su premisa básica fue que “todo el problema de Marruecos gravita en rededor de la formación del ejército colonial y en la modificación del sistema actual de recompensas”. Se mostró de acuerdo con Melquiades Álvarez de que el premio al sufrimiento y al riesgo debía buscarse en la propia conciencia, pero el valor extraordinario, en cambio, sí merecía recompensa, aunque nunca mediante la concesión del empleo inmediato, porque el ascenso resultaba ser una selección directa que permitía el acceso al alto mando, cuya constitución no debía fundamentarse en el simple valor, sino en la competencia demostrada. Con ello Amado intentaba desvanecer la confusión de la Cámara que consideraba recompensas y ascensos de guerra como sinónimos intercambiables. En la sexta de sus conclusiones, Amado instó al gobierno a que trajera al Parlamento después del verano un proyecto de ley de recompensas cuyos pilares debían ser: la supresión de la concesión de empleos por mérito de guerra y la formulación de una única propuesta de recompensas al finalizar oficialmente la campaña33. Pocos días después, el resumen del presidente Dato cerró en falso el debate y 30  El discurso de Melquiades Álvarez en DSC. Congreso n.º 30 de 19 de mayo de 1914, pp. 734-744, en especial p. 743. 31  El discurso de Cambó en DSC. Congreso n.º 31 de 20 de mayo de 1914, pp. 764-770. El entrecomillado es de la p. 767. 32  La segunda parte del discurso de Iglesias en DSC. Congreso n.º 36 de 27 de mayo de 1914, pp. 915-920. El entrecomillado en p. 918. 33  Esta última intervención de Amado en el debate en DSC. Congreso n.º 40 de 1 de junio de 1914, pp. 1029-1035. Para aquilatar el entusiasmo, pronto decepcionado, de su periódico, ver La Correspondencia Militar de 20 de mayo de 1914, p. 1, editorial sin firma titulado “La cuestión palpitante. El discurso del señor Álvarez”; y la de 22 de mayo de 1914, p. 1, editorial sin firma con el significativo título “Hacia el triunfo. La conciencia pública y las recompensas”. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 29-66. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR 119
To see the actual publication please follow the link above