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REVISTA HISTORIA MILITAR 119

44 ALBERTO BRU SÁNCHEZ-FORTÚN empleo inmediato63. Sin embargo, a pesar del evidente interés de ambas autoridades, todo el primer semestre del año siguiente, en el que Senado y Congreso tuvieron abiertas sus puertas, fue insuficiente para que el Gobierno pudiera someter al Parlamento ni un solo proyecto de ley sobre ascensos por méritos de campaña. Hizo falta, como veremos, la catástrofe de Annual para que el gobierno de turno desafiara el poder de las Juntas de Defensa y se atreviera a aplicar lo prescrito en la base 10.ª de la ley de 1918 en materia de promociones de guerra. Mientras tanto, como el evidente descontento de los oficiales coloniales no podía ser ignorado, cobró fuerza entre sus compañeros de la Península la vieja propuesta corporativa de separar las escalas: ya que, por culpa de los ascensos de guerra, la escala activa de Infantería no era capaz de garantizar la igualdad de las carreras de sus miembros, resultando imposible la convivencia de todos en su seno, y en la organización juntera que aspiraba a regirla y representarla, parecía corporativamente lógico que los descontentos abandonaran la escala común y, siguiendo el modelo francés, constituyeran una escala colonial propia y, quizás, unas Juntas propias. La idea apareció por primera vez a finales de 190964 y pudo leerse con cierta regularidad en las páginas de La Correspondencia Militar, y de vez en cuando en las de la prensa generalista. También se discutió la idea en algún trabajo aparecido en las revistas profesionales de ámbito castrense y en unas pocas obras, firmadas por oficiales, dedicadas a la organización del futuro ejército colonial65. No es de extrañar, por tanto, que 63  BERENGUER, Dámaso: op. cit., vol. II, pp. 220-221. El entrecomillado es de la p. 220. La ineficacia parlamentaria, una de cuyas principales causas eran los reducidos periodos de sesiones, hizo que los heridos de la campaña debieran esperar al 8 de julio de 1921 para ver publicada en La Gaceta la ley sobre la pensión anexa a la medalla de sufrimientos por la patria. 64  BRU SÁNCHEZ-FORTÚN, Alberto: “El debate sobre el ejército colonial en España: 1909- 1914”, en Revista de Historia Militar, año LVI, n.º 112, 2012, pp. 69-70. 65  Por ejemplo, La Correspondencia Militar de 11 de agosto de 1920, p. 1. También en Memorial de Infantería, año X, tomo XIX, n.º 112, de mayo de 1921, aparece en pp. 319-329 un trabajo titulado “Nuestra acción en Marruecos”, del capitán de Infantería Eduardo Sáenz Aranaz, que en p. 328 plantea la necesidad de que el cuerpo de oficiales del futuro ejército colonial sirva en escala independiente de la de sus compañeros peninsulares, por el resto de su vida militar o hasta el ascenso a general. El Memorial fue elegido en 1917 como la revista profesional de la Junta de Defensa de Infantería. La cuestión se plantea también en obras de mayor enjundia, como la del capitán de Caballería RAMOS WINTHUYSEN, Javier: Tropas Indígenas y Ejército Colonial. Sevilla: Lit. Tip. Gómez Hnos., 1921. Trabajo premiado por el Ministerio de la Guerra que, aunque escrito antes del Desastre de Annual, se publicó poco después. Curiosamente, es el libro de un hombre ligado a los Regulares, que defiende la escala colonial separada y de por vida, pero exige la máxima largueza en la concesión de recompensas de todo tipo, sean al simple valor o a la acreditada pericia. Naturalmente también podríamos citar opiniones en contra de la separación de escalas, como la del CAPITÁN BERENGUER: El Ejército de Marruecos: obra premiada en el concurso celebrado en el Ministerio de la Guerra (R. D. de 31 de agosto de 1921). Tetuán: Editorial Hispano Africana, Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 44-66. ISSN: 0482-5748


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