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LOS ASCENSOS DE GUERRA (1909-1922)… 45 en esa misma línea, el Estado Mayor Central culminase a finales de 1918 un proyecto de bases para la creación de un ejército colonial en África, que dejaba en excedencia en sus escalas de origen a los futuros jefes y oficiales que formaran parte de él, a cambio, eso sí, de doble sueldo y otras ventajas materiales, sin que apareciese por parte alguna la posibilidad de obtener recompensas y ascensos de guerra. Esa solución complacía a las Juntas, y la subterránea existencia de ese proyecto explica la poca atención que dedicó al ejército de África la reforma de 1918. Tras apolillarse en alguno de los cajones de la mesa del alto comisario durante un año, la propuesta fue devuelta al Ministerio en marzo de 1921, en donde quedó archivada y olvidada66. No llegó a cuajar, por lo tanto, ningún tipo de pacto, o siquiera modus vivendi, entre la oficialidad peninsular y la colonial sobre la base de crear dos ejércitos distintos, uno dedicado a la defensa de las fronteras nacionales y otro a la ocupación del Protectorado, con escalas separadas, y en el que las recompensas de guerra obtenidas en Marruecos no perjudicaran a los desinteresados del sueño africano. Por fin, el 30 de abril de 1921, la Comisión Central Informativa de Infantería decidió obligar a sus adheridos ─a la totalidad de los infantes, por tanto─, y con toda la fuerza de la opinión del arma, a renunciar a los empleos obtenidos por méritos de campaña que pudieran corresponderles a partir de esa fecha, con la posibilidad de permutarlos, en su caso, por la cruz del mérito militar con distintivo rojo, condecoración que, como ya sabemos, no conllevaba pensión alguna67. Por lo tanto, once años después, la opción mayoritaria de la Infantería sobre el problema de las promociones de campaña seguía siendo la misma que la defendida por aquella comisión fantasmal aparecida efímeramente en Barcelona en 1910. Ahora la iniciativa había surgido en el Regimiento de Infantería Wad Ras n.º 50, radicado en Madrid. Como proposición a título individual de un adherido, debió seguir un largo proceso que implicó su discusión en todas las guarniciones peninsulares, in- 1922. Con esta larga nota solo tratamos de llamar la atención sobre un debate profesional, cargado de tensiones corporativas, poco conocido, y que merecería todo un trabajo aparte. 66  Archivo General Militar de Segovia, sección 2.ª, división 10.ª, legajo 21: “Estudio de un proyecto de ley de bases para su creación. Ejército colonial de África”. En las páginas finales se pueden observar las idas y venidas del proyecto hasta su archivo final. Su estudio preparatorio a cargo del Estado Mayor Central, también en Archivo General Militar de Segovia, sección 2.ª, división 10.ª, legajo 20, con un voluminoso estudio de plantillas. 67  La Correspondencia de España de 12 de abril de 1922, pp. 1 y 7. Aunque este número hacía referencia a los acuerdos tomados por la Asamblea Anual de las Comisiones Regionales de Infantería reunida en Madrid desde el 10 al 22 de marzo de 1922, uno de ellos era reafirmar el tomado el 30 de abril del año anterior, aunque se añadía algún detalle más: como la resurrección, pensión incluida, de la antigua cruz de María Cristina. Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 45-66. ISSN: 0482-5748


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