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REVISTA HISTORIA MILITAR 119

LOS ASCENSOS DE GUERRA (1909-1922)… 49 de la reconquista mediante la concesión de premios y ascensos. Finalmente, la Cámara baja aprobó el proyecto, no sin votación nominal separada que confirmase los ascensos de los capitanes Luis Rueda y Enrique Jurado77. Al día siguiente murió en acción el teniente coronel de Regulares González Tablas, y algunos recordaron que ni él, ni Sanjurjo, ni Millán Astray habían formado parte de ninguna propuesta de recompensas, y que de mezquindad tan notoria solo eran responsables las Juntas78. No terminó el mes sin que otro grupo de oficiales africanistas, esta vez Regulares, dirigieran una carta al presidente de la Comisión Informativa de Infantería, fechada el 24 de mayo en Xauen, por la que se separaban de la Unión, y una circular al conjunto de los compañeros del arma, exhortándoles a que hicieran lo mismo79. Las Juntas estaban perdiendo irremisiblemente la batalla por el control de las recompensas y por la completa ausencia de ascensos de guerra. Prueba de ello fue que el ministro Olaguer Feliu presentó a la Cámara, poco después, otro proyecto en que la potestad de conceder ascensos por méritos de campaña retornaba a manos del Gobierno y el Parlamento quedaba así liberado de una tarea que no podía desempeñar adecuadamente. Su aprobación a primeros de agosto80 destruyó lo que en la ley de 1918 había sido el máximo mecanismo de garantía de equidad en la concesión de las promociones de guerra: que las propuestas de ascenso se cursaran como proyectos de ley para que las Cortes las discutieran y, en su caso, las aprobaran. Además, se prometía la presentación a las Cortes de otro proyecto de ley de bases al que pudieran ajustarse las reglamentaciones en materia de recompensas de paz y de guerra. No hubo respuesta de las Juntas, cuyo antiparlamentarismo nunca les permitió confiar en la protección del poder legislativo contra la arbitrariedad. Encastilladas en la imitación de la Artillería o los Ingenieros, centraban todas sus esperanzas de defensa del orden corporativo en la obligación de sus adheridos a renunciar a 77  En el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra n.º 130 de 13 de junio de 1922, p. 835, aparecía por fin esta primera ley con 16 ascensos, tres a título póstumo, sin Berenguer ni Barrera, pero que suponía la primera vez que se aplicaba lo dispuesto en la base décima de la Ley de Reorganización del Ejército de 1918 y en el reglamento de 1920. Castro Girona era ascendido a general de brigada y dos verdaderos símbolos de los tabores de Regulares, como Varela y Yagüe, obtenían tras larga espera un flamante empleo por méritos de guerra. 78  Por ejemplo, Heraldo de Madrid (Madrid) de 13 de mayo de 1922, p. 4, suelto titulado “González Tablas y las Juntas de Defensa”, en el que se recuerda que también Millán Astray ha sido excluido de merecidas promociones. Recordemos que el comandante jefe de la II bandera de la Legión, Rodríguez Fontanés, había muerto en combate menos de dos meses antes. Son muertes que a las Juntas de Infantería hacen un daño inmenso. 79  La Correspondencia de España de 31 de mayo de 1922, p. 1. 80  Publicada en Gaceta de Madrid n.º 220 de 8 de agosto de 1922, p. 577, Revista de Historia Militar, 119 (2016), pp. 49-66. ISSN: 0482-5748


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