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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 132

JOSÉ MARÍA BERÁNGER Y RUIZ DE APODACA, ALMIRANTE Y POLÍTICO órdenes del comandante general del centro. Vuelto a La Habana, asciende a guardiamarina de 1.ª en 1841 a bordo del vapor Regente, siendo habilitado de oficial, y a alférez de navío el 4 de marzo de 1843, a bordo del General Laborde. Vuelve Beránger a Cádiz el 9 de abril de 1844 pasaportado por enfermo, y allí obtendrá un mes de licencia. Reintegrado al servicio, fue a Portugal en el bergantín Ligero, de 12 cañones, con motivo de la sublevación del conde das Antas (3) Durante 1844 estuvo embarcado en la 1.ª División del Resguardo Marítimo, en Málaga, en el falucho Isabelita y, al año siguiente, de nuevo en el Isabel II, con el que hace varios cruceros y en el que se encarga de los guardiamarinas embarcados. En febrero de 1846 sale para Ferrol, donde desembarca y pasa a la habilitación del bergantín Ligero. En 1847, ya de teniente de navío, manda el falucho Júpiter, del Resguardo Marítimo; luego, el místico Palomo, con el que hizo varios cruceros sobre las costas de Levante. Desembarcó de este último el 3 de noviembre de 1848 por permuta con el mando del bergantín goleta Constitución, de 14 cañones, que estaba en Santander. Tenía entonces veinticuatro años. Con este buque hizo diversos cruceros y transportes de material y marinería, hasta que, nombrado ayudante personal del director general de la Armada, entregó el barco el 28 de octubre del año siguiente y pasó a la corte. El 1 de abril de 1850 se le envía a Inglaterra para auxiliar al brigadier de la Armada Pablo Llanes en las comisiones que este tenía encomendadas allí, entre ellas inspeccionar la construcción de los vapores Isabel II, Francisco de Asis, Isabel la Católica y Fernando el Católico. Regresó a Cádiz el 2 de noviembre de 1851 en el vapor Don Francisco de Asís (luego Fernando el Católico) (4), al que quedó asignado porque en enero siguiente sería nombrado de nuevo ayudante personal del director general de la Armada. El 16 de marzo de 1852, el general Armero le designa para viajar a Barcelona a inspeccionar la fabricación del juego de máquinas de vapor de 120 caballos que se construían en los Nuevo Vulcano de aquella ciudad, las primeras de su clase que se hicieron para la Armada en talleres privados de España (5). En agosto se le nombra agente fiscal del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, destino (3) El conde das Antas, mariscal de la División Auxiliar Portuguesa (DAP), que tuvo una importante intervención en la Guerra de Sucesión española, se levantó durante la revolución portuguesa de 1846, organizando la resistencia al norte de este país con el fin de cambiar el gobierno de la reina María de la Gloria II. Esto motivó la intervención de la Cuádruple Alianza: Portugal, España, Francia y Gran Bretaña. Las operaciones de entrada de las tropas españolas en Portugal tuvieron su dimensión naval, pues se dispuso que una división de dos vapores, el Lepanto y el Blasco, y los bergantines Ligero (barco de Beránger) y Volador, de la división de Fuerzas Navales de Galicia, patrullasen entre Setúbal y la frontera del Miño. (4) El vapor Fernando el Católico, ex-Don Francisco de Asís, fue «pasado por ojo» por la Numancia al colisionar en Cartagena el 19 de octubre de1873, durante la revolución cantonal. (5) En 1833, antes de que la Marina española adquiriese su primer vapor de ruedas, se construyó en los talleres barceloneses El Vapor, propiedad de los hermanos Bonaplata, una máquina propulsora de 37 caballos. Los talleres Nuevo Vulcano se crearon en 1836, en la misma ciudad. Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 11


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