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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 132

ENRIQUE TAPIAS HERRERO La flotilla salió hacia La Habana en septiembre de 1714, para hacer el regreso a España conjuntamente con la flota del general Ubilla, que se encontraba en Veracruz. Tras otros diez meses de espera en Cuba, las dos flotas partieron para encontrarse fatídicamente, como se ha dicho, con un potente huracán que destrozó las dos expediciones en el canal de Bahamas. Sin embargo, a diferencia del general Ubilla, Echevers sobrevivió al naufragio, aunque perdió a uno de sus hijos, que iba al mando de uno de los mercantes, y toda su fortuna. Envío de joyas para la nueva reina En 1714 llegaba a España la nueva esposa de Felipe V, Isabel de Farnesio, hija del duque de Parma, y con este motivo don Toribio Rodríguez, presidente de la Audiencia de Guadalajara, no dudó en enviar un presente, como posiblemente hicieran asimismo el virrey y otras altas autoridades de Nueva España (19). A continuación se relacionan las alhajas enviadas por don Toribio en la capitana de la flota del general Ubilla: «Dos zarcillos de oro con tres piezas y el pendiente de abajo en figura de piña con 129 perlas en todo, de las que llaman pimienta. Las de las piezas de arriba algo mayores. Los otros más chicos con 38 perlas, cada uno de la misma calidad y en el extremo una higa de oro. Ambos pares pesan tres onzas y adarme y medio. »Un rosario de corales como garbanzos, con sus padrenuestros engarzados en oro con tres medallas pequeñas y una rosita que sirve de asa a la cruz del propio metal; pesando todo tres onzas y un adarme. »Dos perlas en figura de almendra. Una de ellas con una manchita negra en el extremo de arriba y la otra limpia y de muy buena ley, que pesan ambas 28 quilates. y otro grano de perla redondo aplanado de un lado con una mancha blanca que pesó ocho quilates. »Otros 98 granos de perlas muy inferiores, 96 de ellas de tipo pimienta. »Una joyita de oro en que se encuentra una imagen, al parecer de Santa Clara, con 21 perlas y tres anillos de oro, uno de ellos con una esmeralda» (20). Tras el naufragio de la capitana de Ubilla, se abrieron varios autos a la arribada a Cádiz para investigar el paradero de estas joyas, tal y como se relata más adelante. Naufragio de las flotas Gracias a un informe que el diputado real de la flota de Ubilla, don Alonso de Armenta, envió al virrey el primero de octubre de 1715, se conocen deta- (19) Aunque no hay constancia de estos envíos. (20) AGI, Contratación, leg. 640. Alhajas de la Reina. 50 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 132


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