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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 132

VICTORIA SOBRE LOS PIRATAS FILIPINOS DEL VAPOR MAGALLANES EN 1857 pero con toda la gente que pudieran embarcar, y que al día siguiente se haría un desembarco en grande y con todas las precauciones que exigía el estado desesperado de los moros, su manera de batirse cuando se ven acosados, su número y lo inaccesible del terreno. según informe de Morgado, por su parte había apresado un panco abandonado, con solo un tripulante muerto, ocupándose en él dos pedreros de bronce y dos fusiles, y hundiéndolo al oír el cañoneo lejano del Magallanes para reincorporarse rápidamente. »Consiguientemente a este plan en que convinimos siempre acordes, fondeé a las 12.30 (sic) al N del bajo suficientemente franco para no tener necesidad de ninguna maniobra, fuesen cuales fueran las vicisitudes del tiempo, y poder dar, como di, todas las cuatro embarcaciones, aunque sin cañones, con cuarenta y tantos hombres de tropa y marinería, armados con fusiles y pistolas y grandes hachas al mando del teniente de navío D. josé Rey, de los alféreces de navío D. Eduardo Bolante y D. Salvador Ros, y del mencionado comandante de Infantería Sr. Ibáñez, todos a las órdenes del comandante de la División Sutil nombrado, que, como más antiguo que yo, mandaría exclusivamente aquella operación. »Dirigiéronse a las 3 las falúas y poco después los botes en línea de frente hacia los pancos, rompiendo un vivo fuego de cañón y fusil, que era contestado de igual manera desde el bosque. Pero empezaron a encontrar grandes dificultades para acercarse por lo menguado que ya se hallaba la marea, como dirá a VE su comandante y como ciertamente yo vi, pues les observé mucho tiempo dar varias vueltas y hacer muchos movimientos de halar y ciar, sin alcanzar nunca los pancos que ya estaban casi en seco, en cuyo ataque fue muerto el grumete español de este buque Ramón Pérez y herido el artillero indígena Luis Bina, y cogiéndose seis cautivos escapados. »A las cinco se retiraron a bordo, vista la imposibilidad de permanecer más tiempo sobre el bajo y, por consiguiente, la de destruir por completo los pancos, pero dejándolos, al parecer, tan agujereados que no era de esperar pudieran habilitarse para salir a la mar en pocas horas». Un bloqueo burlado «Acordamos entonces que durante la noche se bloquearía en lo posible aquella parte de la isla, y que al día siguiente, en la marea crecida, se haría un desembarco. Para el efecto, las falúas se pondrían durante la noche al S y SE sobre la misma corona del bajo, y el vapor con la máquina encendida al NE. »Pero divisáronse a esta hora dos velas morunas por el N a regular distancia, salí precipitadamente a alcanzarlas para apresar si eran de moros, como parecía, y si eran de cristianos obligarlas a ayudar a mantener el expresado bloqueo durante la noche y tomar parte en las operaciones proyectadas para el día siguiente, reconocimiento que juzgué muy conveniente en el sentido indicado y que no podía absolutamente perjudicar al bloqueo mientras lo efectuaba, puesto que tenía ya toda la seguridad de volver al fondeadero antes de que la marea creciese lo suficiente para que los pancos pudieran ser botados al agua, antes que pudieran habilitarse por muy mal y de prisa que lo hicieran, y antes sobre todo de la puesta de la luna, con cuya luz era imposible escapasen a las falúas. Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 65


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