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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 134

EL CONTENCIOSO DIPLOMÁTICO ENTRE ESPAÑA Y RUSIA POR EL PAGO DE LA... cido todo tipo de peripecias—, la reclamación cogió al gobierno español con el paso cambiado, por lo que intentó dilatar lo máximo la contestación con el fin de recabar toda la información posible sobre el asunto. El zar justificó la demora en el reclamo de la deuda en las convulsas circunstancias que atravesaba España cuando se sustanció el negocio, que no eran las más oportunas para exigir el pago de la deuda. Los funcionarios del Ministerio de Estado se encargaron entonces de recopilar la documentación existente sobre el particular, pero cuál no fue su sorpresa al comprobar que estaba incompleta. Encontrando un escrito donde se indicaba que, por orden de Fernando VII, el 6 de julio de 1824 se habían entregado a Ugarte once legajos, La fragata Mercurio, óleo de A.K. Beggrov (cortesía de la revista Gangut) el 2 de agosto del citado año de 1827 se requirió al propio Ugarte, que se encontraba en Florencia (20), para que los remitiera con urgencia a Madrid. Pero aquel, en su contestación del 4 de octubre siguiente, afirmaba que no obraba en su poder documentación alguna relativa al caso. Mientras tanto, España daba largas a los rusos —que habían vuelto a reclamar la deuda el 27 de noviembre—, aduciendo lo desventurado del negocio y los perjuicios que la compra de la escuadra había causado a España, por lo que pedía la condonación de la deuda. Como los rusos no cejaban en su empeño, el Gobierno enviaría el 4 de enero de 1828 una nueva misiva a Ugarte para averiguar dónde estaban los legajos desaparecidos, a lo que aquel contestó el 6 de marzo que «unos estaban en poder de S.M, otros repartidos en varias Secretarías, y los más hundidos en el Guadalquivir» (21). Mientras tanto, la diplomacia seguía su curso y el plenipotenciario ruso, en escrito de 18 de febrero de 1829, aunque señalaba que Rusia estaba dispuesta a buscar una solución satisfactoria para ambas naciones, apremiaba a que se resolviera de una vez la cuestión. Precisamente la víspera, el ministro de Estado había pedido al de Marina la documentación relativa al negocio existente en el ministerio. Su titular, Luis (20) En el «trienio liberal» sería desterrado; y aunque, restaurado el absolutismo, se le nombró consejero de Estado, sus muchos enemigos forzarían a Fernando VII a retirarlo de ese puesto y nombrarlo embajador de España en Turín. (21) Afirmaba que parte de los documentos fueron la entregados al Gobierno constitucional, «que los hizo pasar a Sevilla y luego embarcados para Cádiz en cuya travesía naufragaron ». Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 101


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