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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 134

ENRIQUE TAPIAS HERRERO Uztáriz sugería un desarrollo proporcional de las fuerzas terrestres y de las navales y que, dada la inmediata necesidad de una Flota, debía presentarse un presupuesto económico con déficit (55). El guipuzcoano proponía una Marina de 50 navíos y 20 fragatas, divididas en dos escuadras, una para Europa y otra para Indias. El nombramiento de josé Patiño el 28 de enero 1717 como nuevo intendente general de Marina (56) y presidente de la Casa de Contratación resultó esencial para la recuperación y reorganización de la Marina. Su trabajo, bajo las órdenes directas de la Secretaría del Despacho de Marina e Indias, fue espectacular. El objetivo del rey, bajo su dirección, era, a través de una Armada suficiente, restablecer el comercio con Indias. Con el flamante cargo, se le asignó una amplia lista de nuevas responsabilidades y los correspondientes privilegios para ejecutarlas. Entre ellas destacaremos la construcción de navíos y almacenes, la creación de industrias auxiliares, la gestión del suministro de víveres... (57). Fue la figura más destacada del gobierno de Felipe V durante el primer tercio del siglo XVIII; y, aunque no se trató de un innovador, supo valorar y retener las ideas y experiencias de colegas veteranos como Bernardo Tinajero o el almirante Andrés de Pes, para ponerlas en práctica una vez que se lo permitió la asunción de nuevas cotas de poder. Los elogios y temores que suscitó su labor entre los ingleses son innumerables; y así, el embajador sir Benjamin Keene escribía en 1728: «Desde que he vuelto a este país, he notado con disgusto los adelantos que hace Patiño en su plan de fomento de la Marina española» (58). Con su nombramiento, la Corona aprovechó para ordenar el traslado a Cádiz de la Casa de Contratación, que era el lugar de partida de las flotas para Indias desde 1680, así como para proceder a su reorganización, al asumir la Intendencia de Marina muchas de sus funciones. Además de crear el mismo año la Academia de Guardias Marinas en Cádiz (59), creó asimismo el Cuerpo de Artillería de Marina y el de Batallones, a fin de que la Marina dejase de depender del Ejército de Tierra. Por añadidura, y aunque en 1710 ya se había organizado el Cuerpo de Oficiales de la Armada o Cuerpo General, el nuevo intendente quiso ahora organizar y agrupar en un solo cuerpo a todo el personal administrativo, tanto el de tierra como el que servía a bordo. La medida afectaba a los escribanos, veedores, maestres, contadores..., quienes pasaban a integrarse en el nuevo Cuerpo del Ministerio, que estaría bajo la jurisdicción del intendente de Marina. Creando estos dos cuerpos independientes de funcionarios, Patiño quería separar el ámbito militar del financiero y organizativo. (55) UZTÁRIZ, G.: Theórica, y práctica de comercio, y de marina... Madrid, 1968 (ed. orig., 1742), p. 174. (56) Archivo del Museo Naval de Madrid, Ms. 580, doc. 41. (57) PéREZ FERNÁNDEZ-TURéGANO, C.: op. cit., p. 35; RODRÍGUEZ VILLA A., op. cit. (58) LODGE, R.: The private correspondence of Sir Benjamin Keene, Cambridge, 1933; carta de Keene a Newcastle en 1728. (59) Archivo General de Indias (AGI), Contratación, leg. 4889, «Instrucción de lo que deben observar los Guardias Marinas...»; BLANCA CARLIER, j.M.: «La Escuela Naval Militar: su origen histórico», en Revista de Historia Naval, núm. 32, Madrid, 1991. 28 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 134


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