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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 134

AGUSTÍN RAMÓN RODRÍGUEZ GONZÁLEZ Por todo ello, dicho conflicto es bien conocido, pero con una salvedad: ante el evidente protagonismo del Ejército en dicha campaña, el papel de la Armada ha quedado bastante desdibujado en el recuerdo y en los estudios posteriores, por lo que nos proponemos paliar un tanto esa carencia, si bien de forma obligadamente breve y esquemática. Antecedentes y condicionantes del conflicto La relativa estabilidad del Magreb fue decisivamente rota por la decisión francesa de invadir Argelia en 1830, decisión que abriría un largo conflicto que se prolongaría durante más de cuarenta años, hasta que el colonizador alcanzó el pleno dominio del territorio (2). La decisión francesa sembró la inquietud en el vecino reino de Marruecos e inclinó al sultán, Mohammed IV, a apoyar militarmente al líder rebelde argelino Abd-el-Kader. La reacción francesa fue fulminante. Una escuadra al mando del almirante François dʼOrléans, príncipe de joinville e hijo del rey Luis Felipe, compuesta por los navíos Jemmapes (buque insignia), Suffren y Triton, de 103, 92 y 88 cañones de porte; la fragata Belle Poule, de 64, y otras catorce unidades menores entre bergantines y vapores de ruedas se presentó el 6 de agosto de 1844 ante Tánger, cuyas fortificaciones y puerto bombardeó. El asalto produjo 3 muertos y 17 heridos entre los atacantes. Cuatro días después, la misma escuadra, con algún buque menos e izando insignia en el Suffren, hizo lo mismo en Mogador, si bien ahora tras el bombardeo se procedió a un desembarco que se saldó con 14 muertos y 64 heridos franceses, y más de 200 muertos y 160 prisioneros marroquíes. Conviene que el lector retenga estos datos, para mejor valorar hechos análogos acaecidos tiempo después, ahora con los españoles de protagonistas. Pero la lucha decisiva se libró en tierra, el 14 de agosto, en la batalla de Isly, muy cerca de Ujda, en la actual frontera marroquí-argelina. Allí, el ejército del mariscal Bugeaud, en presencia del propio Mohammed IV, derrotó a otro marroquí mandado por Abd-el-Rahman ibn Hisham. El ejército francés, con unas fuerzas esencialmente de infantería integradas por unos 11.000 hombres, formó un gigantesco cuadrado defensivo en forma de rombo que las narraciones de la época denominaron «en losange». El marroquí, con más de 20.000 combatientes y cuya fuerza principal era la caballería, cargó infructuosamente contra la cerrada formación francesa, que respondió con nutridas descargas de fusiles y cañones, seguidas por una contracarga de sus espahíes que provocó la desbandada de la caballería marroquí. El resto del ejército, preso del pánico, también huyó tumultuosamente, abandonando al enemigo su propio campamento e incluso la tienda del sultán. Las pérdidas francesas (27 muertos y 99 heridos) fueron muy moderadas en proporción a las marroquíes, (2) MEyER, jean; REy-GOLDZEIGUER, Annie, y TARRADE, jean: Histoire coloniale de la France. Tomo I: La conquête. Armand Colin, París, 1991. 32 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 134


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