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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 134

LA ARMADA EN LA GUERRA DE ÁFRICA (1859-1860) leguas del punto de las conferencias a que asistí, y con buques que se preparaban a aguantar un tiempo cuando les di la orden de salida. Debo manifestar a VE haber conseguido el objeto que me propuse, pues no obstante las desfavorables circunstancias en que me hallé al frente de Larache, acallé sus fuegos y causé estragos en la población, siendo muy considerables los que sufrió Arcila, cuyos habitantes salieron en masa de la población. Por último, Excmo. Señor, tengo el honor de manifestar a VE lo altamente satisfecho que me hallo del valor, disciplina y entusiasmo de las tripulaciones de los buques, en las dos operaciones que he llevado a cabo, que conceptúo sumamente favorables para la Marina. En ellas he sido secundado por los comandantes y oficiales de los buques, así como por todos los demás que se hallan inmediatamente a mis órdenes, en términos que nada me han dejado que desear. Con la expresión de mi profundo respeto, ruego a VE se sirva elevar a los pies del trono de SM la Reina nuestra Señora los resultados obtenidos en Larache y Arcila, que tengo la alta honra de ofrecerle como testimonio de adhesión a su Real Persona, y en muestra del ardiente deseo que abriga la Marina por la gloria de su reinado». Diario de operaciones Bombardeo de Larache «Se hallaban fondeados en la bahía de Algeciras con viento del E fresco y sobre dos y tres anclas los buques siguientes: navío Reina Isabel II, vapor Isabel II, fragata Cortes, corbeta Villa de Bilbao y vapor Colón. En Puente Mayorga, fragata Blanca, vapor Vasco Núñez de Balboa, vapor Vulcano, goletas Ceres, Edetana y Buenaventura. A mi llegada de Tetuán puse la señal de dar la vela, y sin embargo de tener todas las lanchas en el agua y de los inconvenientes de viento y mar para las maniobras, al medio día, es decir, a las cuatro horas de puesta la señal, se hallaban ya todos en movimiento. Los vapores Isabel II, Colón y Vasco Núñez tomaron a remolque, como estaba previsto de antemano, al navío Reina, fragata Cortes y corbeta Villa de Bilbao, practicándose todas las operaciones con una actividad digna de elogio. Los buques formaron en dos columnas, y en este orden me dirigí a franquear la bahía de Algeciras. A las tres de la tarde, libre de puntas, hice rumbo al O, cuarta al NO, para desembocar, ganando sobre la costa de África. Los remolcadores llegaron a un andar de cinco millas con el viento fresco en popa, a excepción del Vasco Núñez, que solo arrancó cuatro a la Bilbao en las mismas circunstancias. En el Estrecho, viento al E fresquito y mar llana. A la una de la noche estaba sobre el cabo Espartel, y goberné a longo de costa. Desde que estuve al O del cabo, se llamó el viento al NE y empezó a sentirse mar del NO. Experimenté fuertes corrientes al O, que me obligaron a enmendar el rumbo más al S. Amanecí en el paralelo de Arcila, y a las ocho de la mañana avisté la población de Larache, a cuyo fondeadero me dirigí. Llamó a esta hora el viento al SE flojo y aumentó la mar del NO. Di por telégrado la orden de acoderarse en una línea NE-SO, la fragata Princesa, de mi insignia, y seguidamente el Reina, Blanca, Bilbao, Cortés con sus vapores remolcadores. Los otros buques debían franquearse sin dar fondo. Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 43


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