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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 134

AGUSTÍN RAMÓN RODRÍGUEZ GONZÁLEZ Ídem Cortés 23 142 32 160 357 Vapor Isabel II 49 9 49 7 114 Ídem Colón 8 5 13 16 42 Ídem Vasco Núñez de B. 12 25 17 31 95 Corbeta Villa de Bilbao 68 110 76 137 391 Goleta Ceres 9 7 31 84 131 Edetana 4 16 36 70 126 TOTALES 291 1.185 458 1.382 3.316 Es de destacar que Arcila, objetivo secundario, sufrió un castigo mucho mayor que Larache. Seguramente esto obedeció al estado de la mar, el cual provocó que el bombardeo sobre Larache fuera bastante más corto. Sin embargo, fue aquí donde, casi exclusivamente, se produjeron las bajas españolas, al ser el de Larache un puerto mucho mejor defendido. Nótese, por otra parte, que las piezas españolas son de a 32 y a 68 libras, excepto unas pocas del navío, con algunas de a 56, lo que muestra una clara superioridad artillera frente al enemigo, cuyos calibres oscilaban entre el 36 y el 18 y que, por otra parte, según se deduce de los impactos, tiró exclusivamente con bala, mientras que la escuadra de Bustillo disparó también granadas (11). Mayores empeños En la orden general de Bustillo del mismo 29 de febrero se encomia el comportamiento de todo el personal de la Escuadra y se señala: «... al tener el honor SE de hacerlo así presente al gobierno de SM, se ha considerado en el deber de asegurarle que si los eventos de la guerra exigiesen días de mayor prueba, la Reina y el país podían estar seguros de que la Marina llenará siempre su deber». La alusión no era tanto por los frustrados bombardeos de Salé y Rabat cuanto por Tánger, el objetivo codiciado por los españoles y vetado por Gran Bretaña, que se sabía muy bien defendido por baterías y cañones provistos por los británicos, como ya hemos dicho. Pues bien, Pedro Antonio de Alarcón aporta un testimonio tan apasionado como interesante en su conocida obra (12): «Por fortuna, antes de venir a bordo de este vapor, que ha de conducirnos a Cádiz, hemos estado una hora en la fragata Princesa de Asturias, de la insignia del general Bustillo... (11) josé M.ª de Bustillo ascendió a teniente general de la Armada poco después. Como recompensa especial, se le dio el título de conde de Bustillo. Por comparación, Prim, que ya era conde de Reus, recibió el título de marqués de los Castillejos, y OʼDonnell, el de duque de Tetuán, de rango aun mayor. (12) Diario de un testigo de la guerra de África. Ediciones Aqueronte, Madrid, 2005, pp. 524-525. 48 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 134


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