Page 58

REVISTA DE HISTORIA NAVAL 134

PRESENCIA VASCA EN LA ARMADA ESPAÑOLA (II) que había sido capitán en muchas batallas contra turcos, moros y franceses, habiéndose portado muy valientemente y armando él mismo por sí fustas y bergantinas. Parecidas cosas dice otro clérigo, beneficiado de Deva, don Domingo Alós de Amilibia; según él, Arriola es “persona muy valerosa, valiente y esforzado y hombre sabio y prudente en el ejercicio de la guerra”. Llama la atención en el expediente la testificación del anciano Pedro de Lizaola, quien con sus ochenta años firma como obispo de Ripoll (?) (sic) —episcopus ripolensis— y vecino de Deva. También él asegura que Arriola es bien dispuesto y valiente y tal que no tiene impedimento para la caballería y para otros ejercicios de guerra. Este personaje, que parece emerger entre brumas, adquiere consistencia histórica gracias a los datos escuetos que nos proporciona la obra de Eubel-Van Gulik, Hierarchia ecclesiatica, II, 256. Pedro de Lizaola se abrió paso en la curia romana de fines del Quattrocento y llegó a ser notario apostólico; en 1500 se le confiere el título de la sede de Trípoli, en la que cuatro años después le sucede un italiano. ¿Cuándo volvió a su tierra este obispo italiano? ¿Qué recuerdos viejos desgranaba de la Italia renacentista, de la corte de Alejandro VI, de las proezas del Gran Capitán? Súplalo el lector con su imaginación. El más venerable de los testigos es el nonagenario Martín Ochoa de Gárate. Tenía noventa y tres años y se titula “maestre de naos”. Su testimonio es más amplio, aunque concuerda con el de los demás. Afirma el viejo maestre que Arriola era “hombre sano de su persona y de los miembros de ella y persona muy honrada y mucho valiente y sabio en el arte de la mar y de la tierra en los ejercicios de la guerra”. Aun dentro de la sobriedad de un expediente, las palabras medidas de Ochoa de Gárate rezuman evocación de viejas gestas en las que participó con Arriola. Anduvieron juntos en la mar. él sabe muy bien que Arriola mandó fustas y bergantinas en la parte de Levante y que hizo mucha guerra a turcos y a moros, quitándoles muchas naves. Este sería el momento de iluminar de algún modo la ejecutoria marinera de Arriola. A partir del año 1535 arreció la acción naval contra el Islam en el Mediterráneo. El temible Barbarroja, nombrado bajá y jefe supremo de la armada turca, se había propuesto arrojar a los españoles de África y hasta reconquistar Italia y España. Decidido Carlos V a atacar a Barbarroja en Túnez aprestó una poderosa escuadra en la que figuran 43 naos de Cantabria, junto a 60 urcas de Flandes, 80 de Málaga y otras de Nápoles. Carlos V embarcó en persona en la galera imperial de Doria. La jornada concluyó con el más resonante triunfo en el verano de 1534. ¿Estaría en la gloriosa jornada Arriola? Seoane le hace participar en el prendimiento del turco Camaray en 1540. En efecto, ese año fue apresado el célebre Arráez Dragut con sus once galeras por la escuadra mandada por Doria y Berenguer de Requesens. Meses más tarde, el general de las galeras españolas, D. Bernardino de Mendoza, obtenía otro notable triunfo naval, haciendo numerosos prisioneros y liberando muchos cautivos. ¿Participó en la acción nuestro devatarra? (11). Bastaron las declaraciones de cinco testigos para que el escribano Ochoa de Isasaga cerrase las pesquisas, en vista de la notoriedad del caso. Dos días después de iniciado el examen, lo firmaba en Deva, el 29 de marzo de 1541. Con ello abría (11) NAVARRETE, A.: Historia marítima militar de España. Madrid, 1907. Año 2016 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 57


REVISTA DE HISTORIA NAVAL 134
To see the actual publication please follow the link above