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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 134

”Al año siguiente, con motivo de la guerra que les hicieran los cebuanos, lo primero que encontraron en el lugar conquistado fue una hermosa imagen del Niño jesús, perdida sin duda por alguna de las expediciones españolas anteriores. Todo el ejército exclamó que Dios pagaba en contado el primer día y en la primera fracción al general y a los religiosos, la devoción de su Santo Nombre. El cristiano y devoto general no se puede fácilmente explicar el consuelo y gozo espiritual con que recibió y adoró la santa imagen, dándose desde luego por pagado de los desvelos, trabajo y expensas que le costaba la jornada. ”La inseguridad de la tierra y el continuo acoso de los naturales impulsaron a Legazpi más de una vez a desamparar aquellas tierras y volverse a México. Mas al fin, viendo que los indígenas hacían paz con los españoles y se ponían bajo su amparo, se decidió a pacificar y poblar las islas. Viniéronse a complicar las cosas con la presencia de los portugueses. Fueron los misioneros los que inclinaron al honrado general a mantenerse firme y a favorecer la introducción de la fe cristiana en el archipiélago. ”Poco después vendría la fundación de Manila y la conversión de uno de los JOSÉ ANDRÉS ÁLVARO OCÁRIZ Monumento a Legazpi y Urdaneta erigido en Manila. principales indígenas, el anciano Rajá Matanda. Esto facilitó la obra pacificadora y pobladora de Legazpi. “(...) Allanó por armas la provincia de Ilocos — prosigue el cronista— que es la más rica de Luzón. Pacificó a su vecina Pangasinan. Redujo la isla de Mindoro. Promovió el comercio de China e hizo otras muchas cosas en servicio de Dios y del rey, hasta que de puro celo vino a morir casi de repente por agosto de 1564, de un ligero accidente de enojo, por un despacho ordinario; pero con demostraciones de su grande cristiandad. En todo es profunda e inescrutable la sabiduría divina, pero más en el fin de sus escogidos, como quien sabe cuál género de muerte sea el más congruo medio de la salvación de cada uno”». Al día siguiente aparece la segunda entrega. Lleva por título «Doña Elvira López de Legazpi, la novia de Filipinas»: «Como la Historia la escriben los hombres, las mujeres cuentan demasiado poco en esos escritos, aunque afortunadamente cuenten, mucho más de lo que se cree, en la propia Historia. Distinguidas personalidades españolas y filipinas van a exaltar hoy la memoria de Miguel López de Legazpi cobijados por los viejos 70 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 134


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