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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 134

JORGE VILAS RODRÍGUEZ El correo y la cifra El sistema de comunicación de la Monarquía dependía de su infraestructura de comunicaciones: carreteras, servicios postales, las flotas atlántica y mediterránea… (57). Las primeras noticias sobre el correo en la Corona de Castilla datan del siglo XIII; sin embargo, fueron los Reyes Católicos quienes lo perfilaron (58). Felipe II heredó el «correo oficial y diplomático» de su padre, Carlos I, un sistema postal que aseguraba la comunicación entre todo el imperio merced a un acuerdo internacional con Francia y la Santa Sede. A pesar del supuesto respeto al secreto del correo, la criptografía siguió en su evolución un curso paralelo al de aquel, y ambos alcanzaron un desarrollo extraordinario en el reinado filipino (59). De hecho, ante la abundancia de las comunicaciones postales en la época, Felipe II creó el «correo ordinario», equivalente al servicio postal de nuestros días (60). Bernardino de Mendoza empleó mayoritariamente el correo diplomático, pero también se sirvió del correo comercial y de mercaderes (61). Por el canal diplomático, a pesar de su mayor seguridad para salvaguardar el secreto, la generalidad de las cartas iban cifradas (62). Los servicios de inteligencia empleaban, evidentemente, la red de correo. Los principales problemas a los que tuvieron que enfrentarse al respecto fueron la lentitud de las comunicaciones, el alto coste del servicio, la inseguridad en los viajes y la violación del secreto de la correspondencia. Aparte de obtener información por intermedio de los espías propios, los servicios de inteligencia siempre han recurrido a la interceptación de los mensajes del enemigo. La captura de la correspondencia y su posterior descifrado ha sido tarea priotaria para tales servicios en todo tiempo y lugar. Problema añadido para Felipe II era que todas las redes de comunicación que unían las capitales de su imperio pasaban por Francia o sus costas, lo que entrañaba un riesgo de interceptación muy elevado. Por todas estas razones, preocupación constante del Rey Prudente fue que todo correo que portase información sensible fuese cifrado (63). El sistema de cifrado más habitual en el siglo XVI fue el «método mediante sustitución». Para ello, los criptógrafos se guiaban mediante un nomenclator, que no era más que un catálogo con la clave a emplear. Pero, para descifrar estos mensajes, se crearon ejércitos de criptoanalistas que se dedicaban a tratar de descifrar dichos mensajes encriptados. Para luchar contra ello, Felipe II ordenaba cambiar las claves con frecuencia, merced a lo cual se llegó a (57) NAVARRO BONILLA: Inteligencia y análisis retrospectivo. (58) CARNICER GARCÍA y MARCOS RIVAS: op. cit. (59) OLESA MUÑIDO: art. cit. (60) CARNICER GARCÍA y MARCOS RIVAS: op. cit. (61) MORÁN TORRES: art. cit. (62) GARCÍA HERNÁN: art. cit. (63) CARNICER GARCÍA y MARCOS RIVAS: op. cit.; HERRADóN: art. cit.; CABAÑAS AGRELA: «Un espía español…» 88 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 134


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