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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA BERNARDO GALVEZ

AYUDA LOGÍSTICA Y ESTRATÉGICA DE ESPAÑA A LA INDEPENDENCIA… 117 experiencia del propio Washington, que había sido comandante en el ejército británico en las guerras indias de los años sesenta. Para ello se mostraban particularmente eficaces las milicias, aunque al ser territoriales y depender de cada estado, su control era constante fuente de problemas para Washington y sus generales. Tras las reformas el ejército parecía una fuerza lista para combatir, que alcanzó su mayoría de edad entre 1778 y 1781. Como comentaría un oficial de los mercenarios de Hesse al servicio de Gran Bretaña, el capitán Johann Heinrichs, en enero de 1778 “no hay que despreciar a los continentales, porque solo necesitan tiempo y buenos líderes para hacerlos formidables” Pero las diversas vicisitudes de las operaciones, en las que se obtuvieron éxitos locales y frecuentes victorias en escaramuzas, pero no pocos reveses en batallas campales, llevaron en octubre de 1780 al ejército de Washington a una nueva crisis. Faltaban efectivos, hubo problemas disciplinarios y las finanzas del Congreso estaban en la ruina. La situación de suministros era desastrosa. La prevista operación contra Nueva York hubo de aplazarse y el centro de gravedad de la guerra se desplazó al sur. Demostrando abnegación, perseverancia y “mano izquierda”, Washington sobrepasó todas las dificultades. Tras el verano de 1781, consiguió concertar una operación conjunta con las tropas francesas de Rochambeau -que habían desembarcado en Rhode Island el año anterior- para conseguir la decisiva victoria de Yorktown en octubre de 1781. A partir de entonces la situación del ejército volvería a mejorar hasta el final de la guerra en 1783, aunque no se volvieran a efectuar operaciones de importancia. En el aspecto logístico quedó claro también desde el principio que la revolución no podía triunfar sin la ayuda extranjera. Benjamín Franklin, John Jay, John Adams y Arthur Lee fueron enviados a Francia y España para negociar todo tipo de ayuda, pero ya antes los representantes rebeldes, como los del Estado de Virginia, se dirigieron al gobernador español de Nueva Orleans, Unzaga primero y Bernardo de Gálvez después, en demanda de apoyo económico, suministros, armas y navegación libre aguas arriba del Misisipí. En 1777 una carta de Benjamín Franklin dirigida al embajador español en París, el conde de Aranda, especificaba que España había prestado ya 187.500 libras en metálico, “así como suministros navales desde su Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2016, pp. 117-140. ISSN: 0482-5748 puertos”4. 4  The Franklin papers. Memorándum al conde Vergennes y Aranda, Passy, 25 septiembre de 1777.


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