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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA BERNARDO GALVEZ

146 AGUSTÍN GUIMERÁ RAVINA Bernardo de Gálvez -como Federico Gravina y su fulgurante carrera naval- supo estar a la altura de los retos planteados. Desde su adolescencia se distinguió por su valor o habilidad diplomática en la guerra con Portugal (1762), las campañas contra los apaches en las provincias del norte de Nueva España (1762-1772), y la expedición de Argel (1775). En algunas de estas acciones militares fue gravemente herido. En su cargo de gobernador de Luisiana (1776-1783) llevó a cabo una buena política. Desde el punto de vista del carácter, el análisis de su biografía y la campaña de Panzacola nos muestra a un hombre valiente, hábil negociador, ambicioso, enérgico, entregado a su profesión, tenaz –incluso empecinado y soberbio-; un líder a menudo rebelde e impertinente, inspirador, carismático, pasional e impetuoso, que puede ser muy duro con sus enemigos6. Es un líder visible, que representa un modelo a imitar, especialmente en aquella época convulsa que le toca vivir. Como otros líderes militares y navales, Gálvez se encuentra a gusto en su elemento, al frente de un ejército, en un territorio hostil, combatiendo o negociando con un enemigo difícil – caso de las tribus indias. Cuando las Trece Colonias se rebelan contra Gran Bretaña, la monarquía española ve la oportunidad para disminuir la presencia británica en el Caribe, Golfo de México, la Florida y Bahamas7. El gobernador Gálvez bloquea entonces la desembocadura del Misisipi, permitiendo sólo el tráfico rebelde. Durante aquel período de “neutralidad”, envía a los insurrectos armas, municiones, mantas y medicamentos. Cuando España declara finalmente la guerra a Gran Bretaña, en abril 6  La correspondencia de Gálvez con los británicos John Campbell, gobernador de Panzacola, y Peter Chester, gobernador de la Florida occidental (20 marzo-9 abril 1781), oscila entre la acritud, las acusaciones y los recelos mutuos. Gálvez tiene grabado en su memoria la quema del arsenal y escuadra de La Habana por los ingleses en 1763, una vez firmados los preliminares de paz por las dos potencias. Al mismo tiempo, ambos contendientes defienden el trato humanitario con los prisioneros, heridos, mujeres y niños. También procuraron convencer con regalos a los indios aliados para que no cometieran atrocidades con los prisioneros enemigos. REPARAZ, Carmen: op. cit., pp. 97-123. 7 ALSINA TORRENTE, Juan Alsina Torrente: Una guerra romántica 1778-1783. España, Francia e Inglaterra en el mar (Trasfondo naval de la independencia de Estados Unidos). Ministerio de Defensa, Madrid, 2006 ; BEERMAN, Eric: “La última batalla de la Guerra de la Independencia no fue Yorktown. La expedición hispano-norteamericana a las Bahamas en 1782”, Revista de Historia Naval, Madrid, nº 5, 1984, pp. 89-102; BLANCO NÚÑEZ, José María: La Armada española en la segunda mitad del siglo XVIII. Bazán, 2004, pp. 89-102; FERNÁNDEZ DURO, Cesáreo: La Armada española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Edición facsímil 1900, Madrid, 1972, vol. VII, pp. 209-345; MARTÍNEZ SHAW, Carlos: “Participación de la Armada española en la guerra de Independencia de los Estados Unidos”, Revista de Historia Naval, nº 10, 1985, pp. 75-80; y RUIGÓMEZ DE HERNÁNDEZ, María del Pilar: El Gobierno español del despotismo ilustrado ante la independencia de los Estados Unidos. Madrid, 1978; Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2016, pp. 146-166. ISSN: 0482-5748


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