Page 156

REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA BERNARDO GALVEZ

UN LIDERAZGO COMPARTIDO: LA CONQUISTA DE PANZACOLA, 1781 155 Resistencia al liderazgo y audacia del líder Ahora tiene lugar el instante crítico de la expedición, donde Gálvez muestra sus dotes de líder. Es el hecho más famoso de su biografía, la forja de su leyenda. El navío de guerra sufre una varada durante el reconocimiento de la boca de la bahía, aunque finalmente puede liberarse. Un fuerte viento augura un temporal del sureste. Todo indica que el fuerte de Barrancas Coloradas impide, con el alcance de sus cañones, la entrada en la bahía. No hay seguridad de que el calado de la boca y la presencia de bancos de arena y piedra permitan el paso de las embarcaciones a vela, pese a los sondeos nocturnos realizados. La polémica entre el comandante de la escuadra, capitán de navío José Calvo de Irazábal, y Gálvez estaba servida. Durante seis largos días –entre el 12 y 18 de marzo- ambos discuten sobre la posibilidad de entrar en la bahía con todas las embarcaciones. Calvo se niega reiteradamente, alegando aquellas razones marineras. Acusa sutilmente a Gálvez de irresponsable, al no haber ido directamente a Mobila a recoger las tropas de Ezpeleta. También le tacha de ignorante, al no poseer suficientes conocimientos del teatro de operaciones, no habiendo sondeado la boca de la bahía con anterioridad, o comprobado el alcance de los cañones del fuerte de Barrancas Coloradas. La única solución era atacar el fuerte por la espalda, en realidad una acción imposible de llevar a cabo, pues se necesitarían más de 4.000 hombres. Calvo defiende la idea de esperar refuerzos de La Habana. La correspondencia entre ambos se agria. La armonía necesaria entre el mando terrestre y naval no existe. Gálvez se encuentra así en un aparente callejón de salida. En la guerra, ningún plan sobrevive a la realidad. Había decidido atacar directamente Panzacola, apostando por la rapidez y la contundencia. Sabe que los refuerzos pueden tardar semanas, como así fue. No puede quedarse inactivo en la isla de Santa Rosa, corriendo el riesgo de quedar aislado del mundo exterior, si el temporal obligase a la escuadra a alejarse de la costa. No se resigna tampoco a volver a La Habana con las manos vacías. De pronto, recibe noticias de Ezpeleta el 16 de marzo, que se ha puesto en marcha desde Mobila con 900 hombres y solicita transporte naval para unirse a la fuerza asaltante en el río Perdido, a unos 16 kilómetros de Panzacola. Ello supone un alivio a la inquietud de Gálvez. Está convencido de que es posible entrar en la bahía, que hay suficiente calado –ha ordenado una noche el sondeo del canal, de forma particular, con éxito- y que los cañones del fuerte no constituyen un fuerte obs Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2016, pp. 155-166. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA BERNARDO GALVEZ
To see the actual publication please follow the link above