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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA BERNARDO GALVEZ

158 AGUSTÍN GUIMERÁ RAVINA de la bahía y convencido de haber terminado su comisión, abandona la costa de Panzacola, rumbo a La Habana. Desembarco y campamento de sitio A partir de este momento, el relato es de manual de poliorcética, de una operación de sitio y conquista de una plaza fuerte, en este caso en una región salvaje. Gálvez lleva pronto a cabo un reconocimiento personal de tierra firme, para elegir el lugar de desembarco -el 20 de marzo-. Hay que mantener el pulso de la operación, no dar tregua al enemigo. La situación militar mejora rápidamente. Dos días más tarde tiene lugar la llegada de Ezpeleta y sus 900 hombres. Más aún, el 23 de marzo arriba el esperado convoy de Nueva Orleans, compuesto por 16 buques, con 1.627 hombres, pertrechos, municiones y cañones de sitio. Las fuerzas españolas suman ahora 4.070 efectivos, superando en una cuarta parte a las británicas. El 24 de marzo las tropas abandonan la isla de Santa Rosa y desembarcan en el otro lado de la bahía, entre Panzacola y el fuerte de Barrancas Coloradas, que queda aislado. La fuerza asaltante inicia a pie la aproximación al frente británico, al golfo Bayou Chico, atravesando unos seis kilómetros de bosques frondosos de coníferas, siendo atacados por los indios día y noche, que emplean su táctica de guerrillas. La actuación de estos indios –chactás, semínolas, creeks y chicatsás- fue otra de las penalidades de la expedición17: “Añádase a esto la gran multitud de indios que por todas partes embarazaba al ejército, seguros de su puntería, ágiles como los ciervos para atacar y huir, crueles con los prisioneros, y los más propios del mundo para hacer una guerra ventajosa en los impenetrables bosques que rodean a Panzacola.” La única forma de dispersarlos era con cañones de campaña, cargados de metralla18. 17  Saavedra/ José de Gálvez, 14.05.1781; Ibídem, pág. 225. Cuando se estableció el campamento de sitio, los indios causaron bajas nocturnas entre los españoles, al dispararles subidos a los árboles, por encima de las trincheras y parapetos. 18  Los españoles contaron también con una partida de indios chatsás en la conquista de Panzacola, a los que pagaron con aguardiente y adornos, como insignias, medallas y golas, muy apreciados por ellos. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2016, pp. 158-166. ISSN: 0482-5748


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