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110 PIERRE LIERNEUX Paralelamente a dichas extravagancias de la indumentaria que alcanzaron su apogeo bajo el reinado de Felipe III, surgió un fenómeno opuesto y repentino cuando Felipe IV subió al trono en 1621. Probablemente fue debido a la reanudación de la guerra que se produjo ese mismo año y a la evolución de las costumbres. La presencia de los militares en la Corte se había vuelto difícil, siendo los oficiales70 los únicos que estaban exentos de llevar el traje negro: el contraste entre lujo y austeridad no podía durar mucho sin tener consecuencias. En 1623 se publicó una serie de ordenanzas prohibiendo el uso de trajes de color o con adornos dentro de los ejércitos del rey de España. Un año más tarde, el 29 de enero se prohibía que cualquiera se “atribuyese un título de nobleza o una marca de honor que no le correspondiera”71. Asimismo, en 1634, el gobernador-general prohibió que en el campo de batalla los oficiales vistieran lujosamente72. En toda Europa, la moda militar tendía a la simplicidad, podía ser como el modelo español que estaba ahuecado en las articulaciones y que rompía73 la figura marcando la cintura y los hombros, o como el modelo holandés, más rígido y sobrio. Según se aprecia en las obras de Velázquez, la vestimenta fue evolucionando poco a poco. A partir de 1625 las golillas desaparecieron para ser remplazadas por los encajes, pero los pantalones bombachos tardaron más en aplastarse. Finalmente las reformas organizativas dictadas por Felipe IV el 28 de junio de 1632 no consiguieron enderezar la disciplina de los ejércitos españolas en Flandes. En lo que se refiere a la vestimenta, la intervención directa de la autoridad central, poco influenciada por las “leyes suntuarias” impuestas por la jerarquía de la sociedad civil, apenas afectaron el estilo 70  R. QUATREFAGES, Los Tercios..., p. 363. Sobre la tela negra en los siglos XVI y XVII, los « verdaderos negros », llamados « negros españoles », y “negros flamencos”, ver C. BOLTON, Contributions to the History of Dyeing, in The Dyer and Textile Printer, 1938, n°80, pp. 535- 536. 71  Cfr PARKER, Los Tercios…., p. 164, y cita de la ordenanza del 29 de febrero 1624, in P. MAJERUS, Montre-moi ce que tu portes, je te dirai qui tu es“. Le vêtement civil, miroir social dans le monde d’Ancien Régime, in Quand l’habit faisait le moine. Une histoire du vêtement civil et religieux en Luxembourg et au-delà, Bastogne, 2004, p. 58. 72  Cfr R. BOUMANS, De militairen in de 16de, 17de, 18de eeuw, in Flandria Nostra, T. V, Amberes-Bruselas-Gante-Lovaina, 1960, p. 262. 73  Ver, por ejemplo, las célebres figuras de, J. DE GHEYN, Maniement des armes, arquebuses, mousquets et piques, Amsterdam, 1608. La muy bonita comparación hecha en Inglaterra entre la pequeña estatua que representa a los soldados de Cromwell (Cromwell House, Highgate, de fecha alrededor de 1638), y los grabados del manual Mars His Field of the Exercise of Armes, Londres, 1626, (una copia de VAN BREEN (A.), s’Gravenhage, 1618, o de NEADE (W.), The Double-armed Man, Londres, 1625. Ver sobre el tema, el excelente Artículo de K. ROBERTS, A New Combination. English Experiments in Infantry Equipment, 1620-40, in Military Illustrated, n° 90, noviembre 1995, pp. 38-43. Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 110-136. ISSN: 0482-5748


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