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EL UNIFORME MILITAR EN LOS PAÍSES BAJOS ESPAÑOLES:… 111 de vida de los soldados que no solían tratar con rigor las reglamentaciones sobre la vestimenta y el abastecimiento74. La evolución de la moda y la transformación de la figura del combatiente no plantearon ningún obstáculo fundamental para la difusión del uniforme, aunque la dotación de los soldados siguió siendo la misma. Proporcionada por el coronel, se limitaba al equipamiento estrictamente utilitario: armas de defensa y ofensivas (sables, pistolas, cartucheras –bandoleras, frascos de pólvora y bolsas para los caballeros), y un par de zapatos75. El “vestido” todavía no se había convertido en un elemento prioritario. Parece que en Francia y en Inglaterra, donde evolucionaría muy pronto, está situación era similar en dicha fecha. En 1652, una ordenanza definía en España el “vestido” como un conjunto que incluía una camisa, un jubón de paño de Brabante, una casaca a la moda húngara con mangas colgantes de color oscuro, un par de zapatos de cuero sin cordones, un cuello de piel curtida, un sombrero blanco a la valona, un pañuelo, una espada y un tahalí76. Parece ser que por varias razones la moda española permaneció en estado de letargo durante todo el siglo XVII, aunque la mayoría de esos motivos no eran específicos a ese país, tuvieron unas consecuencias particulares y originales debido a las costumbres de España y de los Países Bajos. El traje de uniforme, reservado en un principio a las guardias personales77, presentaba muchas similitudes, en cuanto a la elección de los colores, con las libreas de los lacayos y criados que acompañaban a los oficiales superiores (frecuentemente iban por delante). A los soldados, que en esa época eran voluntarios casi siempre, no les gustaba que se les relacionara con el servicio doméstico. Parece que, a partir del final del Siglo XVI, durante los pocos eventos excepcionales en los que coincidieron tropas y criados con una vestimenta idéntica, el uniforme solo se impuso para un acontecimiento determinado, como en el caso del “tercio de los sacristanes”, donde iban de negro, como elemento distintivo y simbólico. 74  M.G. GONZALES, El ejército y la armada desde la antigüedad hasta 1862, Madrid, Almena, 2003, pp. 73-74. 75  Citado por S.M. DE SOTTO (Conde de Clonard), Historia organica de las armas de Infanteria y Caballeria española,, Madrid, t. IV, 1853, pp. 476-477. Equipamientos de Infantería de la armada del rey Carlos, in J. BARRATT, The Oxford Army and its Regiments of Foot, in English Civil War. Notes and Queries, n° 27-29, 1980 y J. BARRATT, King Charles’ Footsoldiers, in Military Illustrated, n°99, agosto 1996, p. 53. 76  Citada en M.G. GONZALES, El Ejercito…, Madrid, Almena, 2003, p. 74. 77  Es cierto que solamente los guardaespaldas del rey de Francia (1657) y los Lifegards de la armada de Oxford (1643) estaban realmente uniformizados a mediados del siglo XVII. Los arqueros valones, uno de los tres componentes de la guardia del rey de España, estaban equipados como las compañías españolas y alemanas. Cfr H. LONCHAY, Les archers belges de la garde des rois d’Espagne au XVIe et au XVIIe siècle, Amberes, 1913, pp. 15-18. Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 111-136. ISSN: 0482-5748


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