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202 MANUEL MONTERO GARCÍA claras, “evitando ante los subalternos comentarios y noticias que puedan quebrantar la moral”; un retroceso en el combate tiene “un influjo moral negativo”, la retirada “quebranta la moral”; para dar batalla ha de tenerse en cuenta el “estado moral y físico de las tropas”. “Conviene conocer y apreciar con exactitud la disposición del espíritu y el estado moral no sólo de la guarnición, sino del vecindario de la plaza”5, esto si la plaza estaba sitiada, pero venía a ser el criterio general: evaluar el estado de ánimo y la confianza en la victoria. Lógicamente el ejército español era consciente de la transcendencia de la moral, cuya importancia equiparaba a las condiciones físicas de la tropa. Pero, al margen de los medios que empleaba para mantenerla, no solemos disponer, para periodos históricos, de evaluaciones de esta dimensión subjetiva que podía llegar a decisiva. La prensa y las referencias oficiales se limitaban a constatar el patriotismo, disciplina y espíritu victorioso de las tropas. Se repiten como notas inherentes al soldado español, sin que la reiteración de los estereotipos –eventuales fallos individuales o de alguna unidad no los desmentían sino confirmaban, al presentarse como la excepción que confirmaba la regla- sugiera una evaluación precisa. Las fuentes oficiales no transmiten indagaciones. Dan por supuestas estas dotes, que aparecen así como permanentes e inmunes a la coyuntura. La moral era fundamental para determinar la capacidad militar del ejército, pero se daba por supuesta para todas las circunstancias. Cartas de soldados El hallazgo de documentación escrita por soldados que estuvieron en las guerras de Cuba y de Filipinas durante la crisis colonial, entre 1895 y 1898, nos permite una aproximación fundada a esta dimensión psicológica, la moral de las tropas que combatieron en Ultramar. Esta fuente la componen varias decenas de cartas privadas. No recogen la versión oficial, sino las impresiones de quienes vivieron la guerra. El origen de este fondo documental es peculiar6. Durante las guerras coloniales el Ayuntamiento de Baracaldo (Vizcaya) pagaba a las familias 5  Reglamento para el servicio de campaña aprobado por ley de 5 de febrero de 1882, publicado por el Depósito de la Guerra en virtud de R.O. de 13 de enero del mismo año, Madrid 1882, artº. 572, para la última cita. Las demás, artículos anteriores que se refieren a la moral en los mismos términos. 6  Lo hemos analizado genéricamente en el libro MONTERO, Manuel: Las guerras de Cuba y Filipinas contadas por soldados del pueblo. Cartas de Baracaldo, Editorial Beta III Milenio, Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 202-234. ISSN: 0482-5748


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