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LOS SUCESOS DE JEREZ DE LA FRONTERA EN LA SUBLEVACIÓN… 21 creyente y ser militantes de estos grupos”5. Es correcta la apreciación de Caro Cancela, pues serán dirigentes políticos de la derecha jerezana, cada vez más radicalizados, los que comenzarán a conspirar contra la República y a colaborar en tramas como la que cuajó en la ciudad el 10 de agosto de 1932. Tampoco se puede olvidar, al estudiar la situación social existente en los primeros meses del nuevo régimen, los efectos generados por la aprobación de la Ley de Términos Municipales, de 28 de abril de 1931. Por esta ley se prohibía a los patronos contratar la mano de obra campesina que no fuera del término municipal donde se encontrara localizada la finca mientras hubiera trabajadores parados en dicho municipio. Esta norma alteraba sustancialmente el mercado de trabajo y el sistema de contratación agraria de la comarca jerezana, donde braceros de pueblos limítrofes e incluso de otras provincias y de Portugal acudían a la siega y a la vendimia. La consecuencia de la aprobación de la ley fue la aparición de conflictos entre jornaleros y la presentación de protestas por las autoridades de los municipios afectados, que se quejaban del trato desfavorable que tenían sus vecinos respecto de los jerezanos. En la primavera de 1932 la conflictividad social aumentó con el inicio de un paro promovido por la CNT. El origen de la crisis fue el despido por el Ayuntamiento de una serie de trabajadores afiliados a la central anarquista pertenecientes a la sección de alcantarillado y pavimentación. Los dirigentes sindicales exigían la readmisión de los despedidos por el Ayuntamiento. La huelga, tercera de las generales que sufría el municipio en menos de tres meses, fue secundada de modo indefinido, el 28 de marzo, por las sociedades de albañiles, viticultores, campesinos, metalúrgicos y carpinteros, y de manera parcial por los panaderos, barberos y vidrieros. A la misma no se sumaron los afiliados a la UGT, aumentando, con ello, la fractura sindical existente entre las dos centrales mayoritarias. Nuevamente, como en otras ocasiones, ante la falta de efectivos de las fuerzas de seguridad para contener lo que se preveía una escalada de violencia en la comarca, llegaron a la ciudad, el 3 de abril, efectivos militares desde Cádiz. Como en el campo se estaban produciendo coacciones a propietarios y encargados de fincas, y se temían asaltos a casas agrícolas, desde el Gobierno Civil de la provincia se ordenó el despliegue de fuerzas de la Guardia Civil por los cortijos de la campiña. En mayo, mientras se efectuaban reuniones entre los sindicatos y la patronal para fijar las condiciones de la siega de la campaña que se aveci- 5  CARO CANCELA, Diego: Violencia política y luchas sociales: la segunda República en Jerez de la Frontera (1931-1936), Ayuntamiento de Jerez de la Frontera, 2001, p. 141. Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 21-50. ISSN: 0482-5748


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