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28 JOAQUÍN GIL HONDUVILLA de 1932, por mucho de que refiriera su amistad con Sanjurjo, desconocía la trama conspiratoria que se había trenzado en los meses previos y fue sorprendido por las maquinaciones de su subordinado. En pocos minutos, el cuartel del 28 Tercio Móvil adquirió una actividad inusitada. Recuerda el capitán de la Guardia Civil Alejandro Escribano Culebra que: “tras oír gran alboroto, bajó al patio del cuartel vestido, pero de gorro y sin armas. Que al llegar vio en los corredores del edificio otro grupo de guardias vestidos y armados, así como en el zaguán de entrada al edificio, por lo que sin presentarse a ningún Jefe, subió nuevamente a su pabellón, se puso la pistola, la espada y el tricornio y volvió a bajar al zaguán donde le dijeron que el coronel y el teniente coronel estaban en el despacho del último. Al poco salió el coronel, a quien se presentó, preguntándole si ocurría alguna novedad para estar la fuerza vestida y armada, contestándole éste que había recibido orden del general Sanjurjo, que se encontraba en Sevilla como Delegado de Gobierno, para establecer en esta localidad la debida vigilancia al fin de evitar alteraciones de orden público, deteniendo a elementos extremistas y que él se hiciese cargo del Ayuntamiento”18. Como ya se ha comentado, una de las primeras medidas tomadas en aquellas primeras horas del 10 de agosto sería la concentración de los guardias civiles desplegados en los cortijos de la campiña jerezana. El encargado de cumplimentar la orden fue el teniente coronel Romero Basart. Para ello pidió ayuda a algunos personajes de la sociedad jerezana, propietarios de vehículos privados. Reconoce este militar que para cumplimentar la orden de concentración solicitó por teléfono al Sr. Mier Terán y a Jaime Barrero, presidente de la Asociación General Agraria y Vicepresidente de Unión de Derechas Independientes, su apoyo. Este procedimiento ya había sido empleado en otras ocasiones en Jerez, en concreto en las anteriores huelgas de campesinos declaradas en la campiña agrícola, y demuestra la vinculación existente entre el Benemérito Cuerpo y la oligarquía jerezana en aquellas fechas19. Aunque Romero Basart indica que fue desde el Tercio desde donde se procedió a localizar, vía telefónica, a propietarios con vehículos, para que 18  Ibídem. 1716 vuelto. 19  El apoyo de la clase terrateniente jerezana a la Guardia Civil es reconocido por Mercedes González, Viuda de Domecq, al folio 654 del procedimiento. En su declaración ante el juez señaló: “que a las diez de la mañana se enteró por la servidumbre que habían pedido por la Guardia Civil el automóvil de su propiedad y, como no era la primera vez que esto sucedía, pues habitualmente en tiempos de huelga o para obras de caridad se lo habían pedido, no tuvo inconveniente en prestarlo”. Otro propietario Manuel Romero Benítez señalaba al folio 658: que a las 7 de la mañana recibió un aviso telefónico de la Guardia Civil preguntándole si tenía parejas fijas en su cortijo, a lo que contesto afirmativamente, por lo que desde la Guardia Civil se le solicitó que con su coche particular recogiera a dichos guardias para traerlos a Jerez. Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 28-50. ISSN: 0482-5748


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