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LOS SUCESOS DE JEREZ DE LA FRONTERA EN LA SUBLEVACIÓN… 39 él mismo recuerda, al pasar por el patio del Ayuntamiento vio a varios guardias a los que les dijo “A ver si tienen serenidad, no se vaya a repetir lo de Castilblanco”. No fue hasta las 10.30 horas cuando todo comenzó a cambiar en la ciudad, justo después de la conversación mantenida entre el gobernador civil de Cádiz y el alcalde Francisco Germá Alsina. A esa hora se produce una nueva conversación entre la primera autoridad municipal y el coronel Roldán. En ella el político informó al militar que momentos antes había comunicado con el gobernador civil de Cádiz y que éste le había dicho que el coronel de Jerez había sido sorprendido por el Director General de Carabineros, quien se había abrogado funciones que no le correspondían. El alcalde también informó al coronel que había recibido órdenes del gobernador civil de encargarse de nuevo de la alcaldía a lo que el coronel contestó: “que en vista de ello se retiraba a su cuartel donde recibiría órdenes y que respecto de la entrega de la Alcaldía nada tenía que ver el dicente puesto que no se había hecho cargo de nada”40. Estos hechos fueron posteriormente relatados por el propio alcalde jerezano en un informe del siguiente modo: “al llegar allí (al ayuntamiento) encontré al teniente y al agente de vigilancia que en ausencia del jefe hacía las veces, y antes de entrar en el antedespacho de la alcaldía les dije que si no obedecían les costaría la carrera. Al penetrar en el antedespacho de la Alcaldía indiqué a los concejales republicanos que allí había que la situación era muy otra y que me iba hacer cargo de la alcaldía como fuese. Entró al despacho acompañado del teniente de alcalde y le dije al coronel que dando por terminada mi licencia, y de acuerdo con el alcalde accidental, don Juan Narváez, tomaba posesión de la Alcaldía y que, por consiguiente, desde aquel instante el único alcalde era yo”. El coronel le dijo que no podía darle la posesión porque aún no la había tomado. Posteriormente se retiró. Al salir, el alcalde ordenó al teniente de Seguridad la detención del coronel. Al ser informado, el coronel indicó que se consideraba detenido en el despacho de su cuartel. El alcalde llamó por teléfono al teniente coronel Romero Bassart al que informó de la detención del coronel y al que ordenó la puesta en libertad de los concejales y resto de los detenidos. Posteriormente el alcalde, desconocedor de cómo iban a responder los guardias jerezanos, se desplazó en un taxi a las afueras de Jerez donde esperó al teniente coronel Fernández Trujillo, con quien posteriormente regresó al Ayuntamiento”41. Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 39-50. ISSN: 0482-5748 40  Ibídem, folio 679 y ss. 41  Ibídem. Folio 1704.


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