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44 JOAQUÍN GIL HONDUVILLA Como era de esperar, la situación de un número tan importante de deportados dentro del buque-prisión provocó ciertas incomodidades. El España nº 5 soltó amarras el 21 de septiembre. Iba escoltado por el cañonero Canalejas. La travesía duró siete días, llegando a Villa Cisneros el 27. Como el calado del España nº 5 le impedía acceder al puerto, los deportados fueron trasbordados, en sucesivos viajes, al cañonero Canalejas y a la canoa del gobernador de colonia, buques que sí podían entrar en la ría de Villa Cisneros aprovechando la marea alta. Las condiciones de vida en Villa Cisneros, con todas las limitaciones y faltas de recursos de la administración colonial, fueron lo suficientemente humanas como para que uno de los desplazados llegara a escribir: “Quiero hacer constar, antes de terminar esta crónica, que el trato que recibimos en Villa Cisneros es idéntico al que se le dio a los comunistas, sin que esto quiera decir que fuera malo. Aunque el gobernador de esta colonia cumple fiel y exactamente las órdenes emanadas del Gobierno, nos consta que es persona de carne y hueso y no un `fantasma marítimo´ como el que padecimos en la `Checa flotante´ del España número 5”48. Los deportados se repartieron en diferentes grupos a los efectos de ocupar los distintos espacios de vida disponibles, los cuales carecían de todo lo necesario para lo que se presumía una larga permanencia. “Con unas maderas viejas de un antiguo hangar; con las sábanas que habíamos tenido en el España número 5; con unas tiendas de campaña que facilitó el gobernador; con latas; con muebles hechos de tablas de cajones procedentes de los embalajes que traían la mercancía destinadas a la Compañía Colonial o al Economato; aprovechando todos los elementos que disponíamos, los alojamientos se mejoraron hasta donde fue posible”49. La vida diaria era tediosa y rutinaria, rota por momentos de divertimentos que especialmente iban dedicados a la pesca que se podía disfrutar en las playas cercanas. Algunas de las fotos entregadas a este autor por la familia Palomino muestran estos momentos de esparcimiento. El control de las autoridades era escaso, simplemente se contaba a los confinados en las listas de diana y de retreta, mientras se mantenía vigilada la costa con la presencia en sus aguas del cañonero Cánovas. 48  CANO SÁNCHEZ-PASTOR, Antonio: Cautivos en las arenas, Madrid, L. Rubio, 1933, p. 60. 49  GARCIA DE VINUESA, Fernando: De Madrid a Lisboa por Villa Cisneros, Madrid, 1933, p. 216. Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 44-50. ISSN: 0482-5748


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