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46 JOAQUÍN GIL HONDUVILLA fugados, tras una complicada travesía, lograron llegar a la costa portuguesa. Poco después, desde el gobierno de Madrid se dio la orden de regreso de todos los deportados que permanecían en la colonia. El juicio por los hechos ocurridos en Andalucía, que incluía los que tuvieron lugar en Jerez de la Frontera, se celebró el 7 de febrero de 1934. En la sentencia, por la que se condenaba a muchos de los participantes de aquella sublevación, fueron absueltos tanto el coronel Arturo Roldán Trápaga como el teniente coronel Pedro Romero Basart. Los civiles jerezanos, en esa época ya habían conseguido el sobreseimiento de sus actuaciones y el regreso a sus hogares. El último en regresar fue Diego Zuleta, quien se había fugado durante la instrucción del procedimiento, por lo que había sido declarado en rebeldía. El 9 de julio de 1934 se dictó auto de sobreseimiento de este implicado. Conclusiones La revuelta del 28 Tercio Móvil de la Guardia Civil, con el apoyo de un grupo muy señalado de la alta burguesía jerezana, significó la única adhesión a la sublevación de una Unidad Militar fuera de las ciudades donde verdaderamente se había urdido la conspiración. De la documentación consultada parece quedar claro que el principal responsable de que el 28 Tercio se alzara fue su segundo jefe, el teniente coronel Pedro Romero Basart. Es sin duda este oficial, y no el mando de la Unidad, el coronel Arturo Roldán Trápaga, el encargado de que Jerez de la Frontera, la mañana del 10 de agosto, quedara bajo el control del general Sanjurjo. Resulta curioso comprobar cómo las manipulaciones del teniente coronel generaron en su superior un estado de confusión del cual no salió hasta bien entrada la mañana de aquel día, cuando consiguió contactar con otras autoridades locales y provinciales. Fue en su segunda reunión con el alcalde de la localidad, cuando este militar abrió los ojos a los errores cometidos. Es significativo comprobar como de aquella charla con el responsable municipal Roldán salió con la firme decisión de volver a la legalidad republicana sin mostrar la más mínima oposición al edil municipal. Fue el teniente coronel Romero Basart el que urdió todo el plan que debía hacer comprender a su jefe que al levantar el Tercio de la Guardia Civil sólo estaba cumpliendo con su deber para con sus mandos y con la propia República. Para ello jugaba con un factor nada desdeñable dentro del ámbito militar como es el de la subordinación de un jefe a un superior al que admiraba, no sólo por lo que significaba en el Ejército su figura, sino Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 46-50. ISSN: 0482-5748


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