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LA ENSEÑANZA PARA LA FORMACIÓN DE OFICIALES DURANTE… 71 adecuada para poder ser ascendidos al empleo de oficial general, proponía que se les pusiese al frente de una brigada, siempre que el mando de estas “por tomar parte con frecuencia en maniobras, fuera una prueba suficiente de aptitud”. Sus deseos iban encaminados a impedir que ningún oficial ascendiese sin haber demostrado su valía “para el mando de la unidad correspondiente al nuevo grado”68. Como ha escrito Ruiz Vidondo, el desastre de Annual mostró que la preparación de los capitanes, coroneles y generales no era la adecuada, por lo que en 1923, antes de la llegada de Primo de Rivera al poder, aparecieron las primeras menciones a los cursos de coroneles en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (DOMG) de 27 de abril de 1923. Estos cursos, junto con los de capitanes, pretendieron mejorar la preparación de los mandos. Según el mismo autor, el deseo de los coroneles por estar al corriente de los progresos militares supuso que la mayoría asistiese a estos cursos69. Si nos preguntamos si la enseñanza impartida a los coroneles era la adecuada y estaba a la altura de la seguida en Europa, las palabras de Ruiz Vidondo parecen confirmarlo, pues indica que las enseñanzas estaban al día con respecto al resto de potencias europeas y las fuentes que utilizaban los docentes estaban entre las más avanzadas de Europa. Señala también que se priorizaba la enseñanza práctica frente a la teórica, y que los profesores poseían un alto nivel de conocimientos y contaban con estancias en el extranjero. Bien es cierto que se pensaba en un conflicto similar a la Gran Guerra, pero este modo de pensar no era exclusivo de España, sino que algo similar ocurría en gran parte de Europa70. En los primeros cursos se utilizó sobre todo bibliografía y se sustentaron en las opiniones personales de los conferenciantes, estándose próximo a la enseñanza impartida en la Escuela de Guerra alemana. Sin embargo, afirma Ruiz Vidondo que desde 1925 se empezaron a utilizar reglamentos tácticos y las enseñanzas se acercaban a las de la Escuela de Guerra francesa. A partir de 1935, primó la teoría sobre la práctica y se contó con profesores civiles, volviendo a aproximarse sus teorías a las de la Escuela de Guerra alemana. También apunta otras novedades surgidas en los años treinta, como fueron la ampliación de los temarios y la obligatoriedad de 68  ROMANONES, conde de: op. cit., pp. 192 y 193. 69  RUIZ VIDONDO, Jesús María: “La enseñanza militar en el alto mando: Historia, organización y metodología”, en Educación xx1, nº 9, 2006, pág. 204. Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 71-90. ISSN: 0482-5748 70  Ibídem, pág. 205.


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