Page 73

RHM 121

72 ALBERTO GUERRERO MARTÍN realizar estos cursos para poder acceder al empleo de general de brigada71. Por lo tanto, habría que suponer, en teoría, la adecuada preparación y actitud para el mando de los generales que habían superado los flamantes cursos de coroneles. 4.2. La reorganización de la Academia General Militar El 20 de febrero 1927, Primo de Rivera, alumno de la AGM en su primera época, ordenó reabrir la AGM y creó la EESM, que venía a sustituir a la ESG. El decreto que trajo estas novedades abolió la secular práctica de que los artilleros e ingenieros militares salieran de sus respectivas academias con el título de ingeniero industrial y de caminos, canales y puertos, como venía sucediendo desde comienzos del siglo X72. El decreto establecía las veinte bases sobre las que iba a organizarse la enseñanza militar. En ellas, por ejemplo, se creaba la AGM, fijándose su sede en Zaragoza, en el Campo de Maniobras de Alfonso XIII, y se exigía tener más de diecisiete años para poder ingresar en ella. Además, los aspirantes, ya fueran paisanos o militares, debían tener el título de bachiller elemental73. Esto último era algo que ya habían propuesto años atrás Romanones y el general Gil Yuste, que querían que se llegase al ejército con cierto grado de cultura. Y Romanones, como se observó, también era partidario de que la edad de ingreso no fuese inferior a dieciocho años. También se señalaba que los aspirantes debían realizar un examen de oposición, que una vez superado permitía comenzar un plan de estudios en régimen de internado durante dos años. Este examen versaba sobre las siguientes materias: Análisis gramatical del idioma español; Lenguas francesa, inglesa, alemana, italiana o portuguesa habladas y escritas; Elementos de dibujo panorámico y topográfico; Aritmética; Álgebra; Geometría y Trigonometría rectilínea74. Una vez finalizado este período de dos años los alumnos elegían la academia especial en la que deseaban proseguir sus estudios. La elección se hacía en función de la nota media obtenida en los dos cursos75. Por lo tanto, las academias de cada arma se encargarían de la formación técnica de los nuevos alféreces. 71  Ibídem, pp. 205 y 206. 72  PUELL DE LA VILLA, Fernando: Historia del ejército en España. Alianza Editorial, Madrid, 2009, pág. 209. 73  Real decreto de 20 de febrero de 1927, 1ª y 3ª: GM nº 53. 74  Ibídem, 4ª. 75  Ibídem, 10 y 11. Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 72-90. ISSN: 0482-5748


RHM 121
To see the actual publication please follow the link above