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84 ALBERTO GUERRERO MARTÍN pero dudaba que esta nueva enseñanza, a la que calificaba como “enseñanza cocktail”, pudiera dar frutos una vez especializados los alumnos124. Para Mola fue un acierto que se obligara a los alumnos de las academias a servir durante seis meses en un cuerpo activo antes de comenzar sus estudios, aunque indicaba que lo ideal era hacerlo antes de su ingreso, “y no antes o después, como el artículo 4.º determina”, y daba sus razones para ello, pues indicaba que “los jefes de Cuerpo se hallarían en mayor libertad de acción para librar el certificado de aptitud”, ya que no era lo mismo que a un civil se le comunicase no reunir las necesarias condiciones para ser militar que decir lo mismo a alguien que ya se encontraba dentro del Ejército. Opinaba que su familia pondría “todo su esfuerzo por conseguir que no se le deje en la calle”125. También elogió la decisión de reservar en cada convocatoria el 60 por ciento de las plazas convocadas a sargentos y suboficiales. Sin embargo, criticó la determinación de mantener las academias especiales que habían favorecido el espíritu de cuerpo y había provocado los antagonismos entre las armas y cuerpos que la AGM quiso resolver126. Azaña decretó el cierre de la AGM el 30 de junio de 1931. Para Cardona esta decisión se debió probablemente a “la presión artillera y los planteamientos políticos de su cuadro de profesores”127. A ello se añadía que Azaña se había preocupado a fondo por estudiar las instituciones militares francesas y su opinión sobre la enseñanza militar impartida en España no era favorable, como se ha visto, por lo que esto debió de pesar más que los motivos económicos. Los motivos dados por el Gobierno fueron “la nulidad del Decreto de 20 de febrero de 1927, incluido en el apartado a) del artículo 1º del Decreto dictado por la Presidencia del Gobierno provisional en 15 de abril último” y “lo desproporcionado de la Academia General y su coste con las necesidades presentes y futuras del Ejército, en cuanto al reclutamiento de la oficialidad de carrera”128. Por tanto, desde el Gobierno se adujeron motivos económicos, además de la ilegalidad de lo decretado durante la dictadura de Primo de Rivera. Al suprimirse la AGM los alumnos de segundo año aprobados entrarían en las academias especiales y el general director y los jefes y oficiales pasaban a la situación de disponibles forzosos129. 124  Ibídem, 29 de julio de 1931. 125 MOLA VIDAL, Emilio: op. cit., pp. 190 y 191. 126  Ibídem, pp. 191 y 192. 127  CARDONA, Gabriel (1986): op. cit., pág. 72. 128  Decreto de 30 de junio de 1931, exposición de motivos: GM nº 182. 129  Ibídem, 2º y 3º. Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 84-90. ISSN: 0482-5748


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